El sector turístico español cerró 2023 con cifras récord: más de 85 millones de turistas internacionales, superando los registros prepandemia y consolidando a España como el segundo destino más visitado del mundo. Sin embargo, la recuperación plena viene acompañada de nuevos retos estructurales que requieren respuestas estratégicas de largo plazo —desde la presión regulatoria sobre los alquileres turísticos hasta las obligaciones de reporte de sostenibilidad obligatorias y un panorama fiscal más complejo.
Saturación Turística y Reacción Social
Las grandes ciudades turísticas —Barcelona, Madrid, Sevilla, Málaga— y los archipiélagos experimentaron niveles de saturación que generaron tensiones sociales. Los movimientos antituristificación impulsaron debates sobre la regulación de las viviendas de uso turístico (VUT) y la limitación de la apertura de nuevos establecimientos hoteleros en determinadas zonas.
Barcelona fue la primera ciudad en anunciar la no renovación de las licencias de apartamentos turísticos a su vencimiento en 2028, retirando efectivamente del mercado más de 10.000 unidades. Madrid, Palma de Mallorca y San Sebastián también endurecieron sus planes de uso turístico, restringiendo las zonas en que una VUT puede operar legalmente. Este modelo de restricción basado en la zonificación, amparado en el artículo 5 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y en los marcos urbanísticos generales de cada municipio, está ganando terreno frente a los sistemas de moratoria y cupo que algunos ayuntamientos aplicaron anteriormente.
Para los operadores con carteras de apartamentos turísticos, la estrategia debe seguir dos vías paralelas: una revisión jurídica del estado actual de cada licencia y su ubicación respecto a las zonas potencialmente restringidas, y la diversificación hacia activos hoteleros o coliving que no están sujetos al mismo régimen de cupos. La due diligence en cualquier adquisición de activo turístico en suelo urbano debe incluir desde 2023 un análisis específico de las normas urbanísticas municipales y de la exposición de la licencia a escenarios de restricción.
Inversión Hotelera y Oportunidades
A pesar de los retos, el sector hotelero español captó volúmenes de inversión récord en 2023. Los activos de lujo y categoría superior registraron las mayores tasas de ocupación y RevPAR de su historia. Las cadenas hoteleras españolas continuaron su expansión internacional y reforzaron sus carteras en el Caribe, Oriente Medio y el Mediterráneo.
El turismo de lujo mostró en particular una resiliencia por encima de la media. El segmento de viajeros con gasto diario superior a 300 euros creció a tasas de doble dígito en 2023, impulsado por el turismo norteamericano, los visitantes del Golfo Pérsico y los no residentes habituales en España que se benefician del régimen fiscal especial del artículo 93 de la Ley del IRPF (la denominada Ley Beckham). Los hoteles de cinco estrellas en Madrid, Barcelona, Marbella e Ibiza cerraron el año con un RevPAR entre el 18% y el 25% por encima de sus niveles de 2019.
Para los inversores hoteleros, el entorno de tipos de interés elevados incrementó los costes de financiación pero también abrió oportunidades de adquisición a valoraciones más atractivas en el segmento de gama media. Las operaciones de venta con arrendamiento posterior (sale and leaseback) sobre activos hoteleros ganaron protagonismo como fórmula para liberar capital sin ceder el control operativo. Desde la perspectiva fiscal, las operaciones corporativas en el sector hotelero requieren un análisis minucioso del tratamiento del IVA aplicable a la transmisión de establecimientos de explotación conforme al artículo 7.1 de la Ley del IVA y de la eventual aplicación del régimen de neutralidad fiscal para las reorganizaciones empresariales contemplado en el Capítulo VII del Título VII de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.
Consideraciones Fiscales del Sector Turístico
El sector turístico opera bajo un marco fiscal con diversas particularidades que los operadores deben gestionar con precisión. El IVA sobre los servicios hoteleros se mantiene en el tipo reducido del 10%, mientras que los servicios de restauración también han tributado al 10% con carácter transitorio. La distinción entre el arrendamiento de inmuebles (exento de IVA) y la prestación de servicios hoteleros (sujeta al 10% de IVA) continúa generando controversias en la tributación de los apartamentos turísticos, en particular cuando se bundlea la oferta con servicios adicionales de limpieza y recepción.
En el Impuesto sobre Sociedades, los grupos hoteleros pueden beneficiarse de la deducción por inversiones en Sitios Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO o en bienes de interés cultural del artículo 27 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, cuando sus establecimientos estén ubicados en entornos protegidos. La deducción por innovación tecnológica del artículo 35.2 de la misma Ley también se aplica a las inversiones en sistemas de gestión hotelera (PMS), analítica avanzada de revenue management y plataformas de experiencia del huésped —áreas de gasto de capital significativo para los operadores hoteleros modernos—.
Sostenibilidad y CSRD
La sostenibilidad dejó de ser un elemento diferenciador para convertirse en un requisito mínimo de los touroperadores, las plataformas de distribución y los viajeros de alta gama. Las empresas del sector con más de 250 empleados deberán reportar conforme a la CSRD desde el ejercicio fiscal 2025, lo que requiere una preparación anticipada.
La Directiva CSRD (2022/2464/UE), transpuesta provisionalmente al ordenamiento español por el Real Decreto-Ley 5/2023, exige a las empresas elaborar un informe de sostenibilidad conforme a las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS). Para el sector turístico, los estándares más relevantes son la ESRS E1 (cambio climático, con especial impacto en los destinos de sol y playa ante el aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos), la ESRS S1 (gestión de la plantilla, crítica en un sector caracterizado por la alta estacionalidad y el uso intensivo de mano de obra) y la ESRS G1 (gobernanza corporativa y ética empresarial).
El análisis de doble materialidad —que identifica tanto el impacto de la empresa sobre el medioambiente y la sociedad como el impacto de los factores de sostenibilidad sobre el negocio— debe realizarse con una metodología sistemática y documentada. Los operadores turísticos que aún no han iniciado este proceso se arriesgan al incumplimiento de los plazos de reporte y, adicionalmente, a dificultades para acceder a financiación bancaria bajo los criterios ESG de los principales prestamistas europeos.
Perspectivas y Recomendaciones
El sector turístico español entra en un período de madurez regulatoria tras años de crecimiento casi irrestricto. Las empresas del sector deben incorporar tres prioridades estratégicas a su planificación: en primer lugar, una lectura proactiva del panorama regulatorio municipal, autonómico y europeo que afecta a sus activos y operaciones; en segundo lugar, una estructura fiscalmente eficiente que aproveche los incentivos sectoriales aplicables —deducciones del Impuesto sobre Sociedades y tratamiento del IVA en las operaciones corporativas—; y en tercer lugar, un proceso de preparación para el reporte CSRD que no se improvise en el último trimestre del ejercicio de referencia.
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