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Contratos Mercantiles: Cada Relación Comercial con la Protección que Merece

Redacción y negociación de contratos mercantiles a medida: distribución, agencia, franquicia, joint venture, SaaS y condiciones generales. Protección jurídica real para cada relación comercial.

1.200+
Contratos redactados
92%
Disputas evitadas con contrato a medida
5 días
Plazo medio de entrega
4.8/5 en Google · 50+ reseñas 25+ años de experiencia 5 oficinas en España 500+ clientes
Evaluación rápida

Aplica esto a tu empresa?

¿Tiene contratos de distribución o agencia que no ha revisado en más de dos años?

¿Sus condiciones generales de contratación están adaptadas al RGPD y a la LCGC?

¿Conoce quien se queda con la cartera de clientes si termina una relación de distribución?

¿Sus contratos SaaS incluyen limitación de responsabilidad y cláusula de SLA ejecutable?

0 respondidas de 4 preguntas

Nuestro enfoque

Como trabajamos

01

Diagnóstico de la relación comercial

Analizamos el tipo de relación, las partes implicadas, los riesgos específicos del sector y los objetivos de cada parte para identificar los puntos críticos que el contrato debe cubrir.

02

Redacción del borrador a medida

Redactamos el contrato desde cero o revisamos el propuesto por la otra parte, con especial atención a cláusulas de exclusividad, duracion, penalizaciones, ley aplicable y resolución de disputas.

03

Negociación y cierre

Acompañamos la negociación con la otra parte, defendemos las cláusulas críticas y proponemos alternativas cuando hay resistencia, con el objetivo de cerrar un acuerdo equilibrado y ejecutable.

04

Registro y mantenimiento

Cuando el contrato lo requiere — franquicias en ROESGF, condiciones generales en el RCGC — gestionamos el registro. Revisamos y actualizamos los contratos vigentes cuando cambia el marco normativo o la relación comercial.

El desafio

La mayoría de empresas medianas operan sobre acuerdos verbales, correos electrónicos o plantillas descargadas de internet. Cuando la relación va bien, nadie lo nota. Cuando algo falla — un distribuidor incumple la exclusividad, un proveedor tecnológico desaparece, un socio en una joint venture cambia de criterio — el contrato deficiente se convierte en el problema central y en el factor que determina quien asume las pérdidas.

Nuestra solución

Redactamos contratos mercantiles a medida que identifican los riesgos específicos de cada relación comercial y los neutralizan antes de que ocurran. Cada tipo de contrato — distribución, agencia, franquicia, joint venture, SaaS, condiciones generales — tiene su propia casuistica y sus cláusulas críticas. Nuestro equipo combina profundo conocimiento jurídico con experiencia práctica en negociación para producir documentos que protegen y que la otra parte está dispuesta a firmar.

Los contratos mercantiles son los instrumentos jurídicos que regulan las relaciones comerciales entre empresas en España, bajo el Código de Comercio, el Código Civil y las leyes especiales aplicables a cada tipo: la Ley del Contrato de Agencia (Ley 12/1992), la Ley de Morosidad en operaciones comerciales (Ley 3/2004, que fija intereses automáticos BCE+8 puntos por retraso en el pago), y la regulación específica de franquicias, distribución exclusiva, SaaS y joint ventures. A diferencia de los contratos civiles, los mercantiles se rigen por el principio de autonomía de la voluntad con menos protecciones imperativas, lo que otorga mayor libertad para configurar las cláusulas pero también mayor exposición si el contrato es incompleto o desequilibrado. Las cláusulas críticas —exclusividad territorial, limitación de responsabilidad, penalizaciones, causas de resolución y jurisdicción aplicable— determinan quién asume las pérdidas cuando la relación comercial se deteriora.

La mayoría de conflictos comerciales que acaban en litigio tienen una causa comun: un contrato que no anticipaba lo que ha ocurrido. Distribuidores que se van con la cartera de clientes, socios de joint venture que interpretan de forma opuesta las cláusulas de control, proveedores tecnológicos que invocan limitaciones de responsabilidad que el cliente nunca leyo. El contrato bien redactado no evita todos los problemas, pero determina quien tiene razón jurídica cuando el problema ocurre.

El coste real de un contrato mal redactado

Un contrato deficiente no cuesta nada hasta el día que cuesta todo. Los escenarios más frecuentes que gestionamos:

Un distribuidor exclusivo que lleva diez años trabajando con una marca decide cambiar de proveedor. El contrato no tenia cláusula de mínimos, ni cláusula de no competencia post-contractual, ni regulación de la cartera de clientes al terminar la relación. El distribuidor se va con los clientes que construyo sobre la marca del fabricante. Resultado: diez años de inversión en canal perdidos sin ninguna compensación.

Una empresa española entra en una joint venture con un socio extranjero para desarrollar un mercado conjunto. A los dos años, las discrepancias estratégicas hacen la relación inviable. El contrato no tenia mecanismos de salida ni de valoración de la participación. El proceso de disolución dura tres años y consume recursos directivos que la empresa no puede permitirse.

Un proveedor SaaS firma un contrato sin limitación de responsabilidad con un cliente de tamaño significativo. Un incidente de disponibilidad de cuatro horas genera una reclamación por daños equivalente a diez veces el valor anual del contrato. Sin el cap de responsabilidad, la defensa en juicio y el riesgo de condena son reales.

Estos no son casos extraordinarios. Son el resultado previsible de operar con contratos estándar o plantillas genericas en relaciones comerciales con riesgos específicos que merecen cláusulas específicas.

Tipos de contratos mercantiles que toda empresa necesita

Cada relación comercial tiene su lógica jurídica y sus cláusulas críticas. Los contratos que más frecuentemente redactamos y los puntos que más conflictos generan cuando no están bien resueltos:

Contratos de distribución y agencia. La cláusula más importante en un contrato de distribución no es el precio: es quien se queda con los clientes cuando la relación termina. La Ley del Contrato de Agencia (Ley 12/1992) establece una indemnización por clientela para el agente cuando termina la relación, si ha generado nuevos clientes o incrementado las operaciones con los existentes. Esa indemnización puede ser significativa. Anticiparla en el contrato — no eliminarla, que no es posible, sino regularla — es una decisión estratégica.

Contratos de franquicia. El Decreto 201/2010 obliga al franquiciador a entregar el Documento de Información Precontractual (DIP) al menos 20 días antes de la firma. El incumplimiento puede derivar en la nulidad del contrato. El registro en el ROESGF es obligatorio antes de iniciar cualquier actividad de franquicia. El contrato debe regular además el uso de la marca, el manual operativo, los canones de entrada y royalties, el territorio y la exclusividad, y el protocolo de control de calidad.

Joint ventures y UTEs. En una joint venture societaria, el pacto de socios es tan importante como los estatutos. Las cláusulas de gobierno (quorum, mayoría necesaria para decisiones estratégicas), las cláusulas de salida (drag-along, tag-along, right of first refusal), y la valoración de la participación en caso de desacuerdo son los tres bloques que más conflictos generan cuando no están bien regulados.

Contratos de suministro. Los contratos de suministro a largo plazo necesitan cláusulas de revisión de precio (price adjustment clauses vinculadas a índices como el IPC o el coste de materias primas), cláusulas de fuerza mayor bien definidas (la pandemia demostro que la definición importa), y penalizaciones por incumplimiento de plazos de entrega que sean razonables y ejecutables.

Condiciones generales de contratación. La Ley 7/1998 de Condiciones Generales de la Contratación (LCGC) establece requisitos de incorporación, interpretación y control de contenido que muchas empresas no cumplen. Una cláusula que no supera el control de incorporación — porque no fue conocida por el adherente antes de firmar — es nula aunque el contrato sea válido. Las cláusulas abusivas en contratos con consumidores tienen un régimen específico bajo el Real Decreto Legislativo 1/2007 (TRLGCU).

Contratos internacionales: ley aplicable, jurisdicción e INCOTERMS

En contratos entre partes de distintos países, tres decisiones determinan el marco jurídico de la relación: la ley aplicable al contrato, el foro para resolver disputas, y — en compraventa de mercancías — los INCOTERMS que regulan el reparto de riesgos y costes logísticos.

Ley aplicable. El Reglamento Roma I (CE 593/2008) permite a las partes elegir libremente la ley que rige el contrato, con el límite de las normas de orden público del país del juez. Si no hay elección expresa, Roma I asigna la ley del país de residencia habitual del proveedor de la prestación característica. En contratos con consumidores, la protección del país de residencia del consumidor no puede eliminarse por elección de ley contraria.

Jurisdicción y arbitraje. Para relaciones entre empresas de la UE, el Reglamento Bruselas I bis (1215/2012) reconoce los pactos de sumision expresa a los tribunales de un Estado miembro. Para relaciones extracomunitarias, una cláusula de arbitraje bajo las reglas de la CCI, LCIA o CAM garantiza la ejecutabilidad del laudo en más de 160 países firmantes del Convenio de Nueva York. La elección entre jurisdicción y arbitraje depende de múltiples factores: cuantia esperada de disputas, confidencialidad, necesidad de medidas cautelares y perfil de la otra parte.

INCOTERMS 2020. Los INCOTERMS no son obligatorios, pero son el estándar global para delimitar donde se transfiere el riesgo de la mercancía, quien contrata el seguro y quien paga el transporte en cada tramo. La diferencia entre EXW, FCA, CIF y DDP no es solo logística: es una decisión jurídica y económica que afecta directamente a quien asume la pérdida si algo ocurre durante el transporte. Muchos contratos de compraventa internacional reproducen un INCOTERM sin entender sus consecuencias reales.

En contratos de distribución o agencia con alcance internacional, la interacción entre la Directiva 86/653/CEE (agencia comercial) — transpuesta en España como Ley 12/1992 — y la ley del país del agente puede generar indemnizaciones por clientela superiores a las previstas. Asesoramos sobre estas implicaciones antes de firmar.

Contratos tecnológicos: SaaS, licencias y desarrollo a medida

Los contratos de tecnología tienen una casuistica propia que los contratos genericos no cubren adecuadamente. Los puntos críticos que más frecuentemente generan conflictos:

Propiedad intelectual. En contratos de desarrollo de software a medida, la regla por defecto del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI) es que los derechos de explotación pertenecen al autor (el desarrollador), salvo pacto en contrario. Si el cliente quiere ser titular de lo que encarga y paga, debe pactarlo expresamente. La cláusula de cesión de derechos debe especificar la modalidad (exclusiva o no exclusiva), el ámbito territorial, el plazo y las condiciones de sublicencia.

Limitación de responsabilidad. En contratos SaaS y de servicios tecnológicos, la limitación de responsabilidad al importe total de honorarios pagados en los doce meses anteriores es el estándar del mercado. Sin ella, un incidente de seguridad o de disponibilidad puede generar una reclamación por daños directos e indirectos completamente desproporcionada respecto al valor del servicio. La otra parte puede negociarla, pero el proveedor debe partir de esa posición.

SLA y consecuencias. Un SLA (Service Level Agreement) sin consecuencias vinculantes es marketing, no un compromiso jurídico. Las cláusulas de SLA deben definir con precisión la ventana de cálculo de disponibilidad, las exclusiones (mantenimiento programado, fuerza mayor, errores del cliente), el mecanismo de reclamación y los créditos o descuentos aplicables. El nivel de disponibilidad del 99,9% implica un máximo de 8,76 horas de indisponibilidad al año: muchas empresas no calculan lo que eso significa para su operación.

RGPD y subcontratación. Cuando el proveedor SaaS procesa datos personales del cliente, es un encargado del tratamiento en el sentido del artículo 28 del RGPD. El contrato de servicio debe incluir — o ir acompañado de — un Acuerdo de Encargo de Tratamiento (AET/DPA) que especifique las instrucciones del responsable, las medidas de seguridad, las condiciones de subcontratación y el protocolo ante brechas de seguridad. La ausencia de este acuerdo es una infracción directa del RGPD que puede generar multas para ambas partes.

Condiciones de resolución. Los contratos SaaS deben regular con claridad las consecuencias del fin del servicio: el período de portabilidad de datos, el formato de exportación disponible, el plazo máximo para la devolución o destruccion de datos, y las condiciones de suspensión previa por impago. Una suspensión sin preaviso adecuado puede generar responsabilidad para el proveedor si el cliente sufre daños operativos directos.

La redacción de contratos tecnológicos en el área de propiedad intelectual y su coordinación con las obligaciones de protección de datos son dos áreas donde la separación entre departamentos jurídicos genera más lagunas. Nuestro equipo cubre ambas dimensiones de forma integrada.

Resultados

La experiencia que nos respalda

Llevabamos cinco años operando con el mismo distribuidor sin un contrato actualizado. Cuando decidieron no renovar, nos dimos cuenta de que no teniamos ninguna cláusula que protegiera nuestra cartera de clientes. BMC nos redacto contratos para todos nuestros distribuidores en dos semanas. Ojala lo hubieramos hecho antes.

Distribuidora Villanueva e Hijos, S.L.
CEO

Equipo con experiencia local y visión internacional

Que obtienes

Entregables concretos

Contrato de distribución y agencia comercial

Redacción y negociación de contratos de distribución exclusiva y no exclusiva y de agencia comercial, con cláusulas de territorio, objetivos mínimos, protección de cartera de clientes y no competencia post-contractual.

Contrato de franquicia (registro ROESGF)

Contrato de franquicia completo con Documento de Información Precontractual (DIP), manual operativo jurídico y gestión del registro del franquiciador en el ROESGF.

Joint ventures y UTEs

Estructuracion jurídica de joint ventures societarias y contractuales, y Unión Temporal de Empresas (UTE) con inscripción en el Registro de UTE, gobierno, reparto de resultados y cláusulas de salida.

Contratos SaaS y tecnológicos

Contratos de licencia de software, desarrollo a medida y SaaS con SLA, limitación de responsabilidad, propiedad intelectual, cláusulas RGPD y condiciones de suspensión y resolución.

Condiciones generales de contratación (LCGC)

Redacción de condiciones generales de contratación B2B y B2C conformes a la Ley 7/1998 de CGCC, con cláusulas abusivas eliminadas, incorporación correcta y registro optativo en el RCGC.

FAQ

Preguntas frecuentes

Redactamos contratos de distribución exclusiva y no exclusiva, agencia comercial, franquicia, joint venture, UTE, suministro, licencia de software, desarrollo a medida, SaaS, servicios profesionales, condiciones generales de contratación (B2B y B2C), acuerdos de confidencialidad y no competencia, y contratos marco. Para cada tipo conocemos las cláusulas que generan más conflictos y como redactarlas para minimizar ese riesgo.
Para contratos entre partes de distintos países de la UE, el Reglamento Roma I determina la ley aplicable: en principio, la elegida por las partes, con límites de orden público. Para contratos con partes no europeas, es fundamental pactar expresamente la ley aplicable y el foro o arbitraje para resolver disputas. En contratos de compraventa internacional de mercancías, los INCOTERMS 2020 son el estándar para delimitar responsabilidades, costes y riesgos en cada etapa del transporte.
Un NDA (acuerdo de confidencialidad) protege información sensible que se comparte entre las partes, sin limitar la actividad de ninguna de ellas. Una cláusula de no competencia restringe la capacidad de una parte de competir directamente con la otra durante un período y en un territorio determinados. Ambos instrumentos son complementarios y muy frecuentes en contratos de distribución, agencia y joint venture, aunque la no competencia tiene límites de validez temporales y geográficos que hay que respetar para que sea ejecutable.
Un contrato estándar — distribución, agencia, SaaS — lo entregamos en 3 a 5 días habiles desde que tenemos toda la información necesaria. Para contratos complejos como joint ventures o franquicias, el plazo típico es de 7 a 10 días para el primer borrador. La fase de negociación con la otra parte depende de las circunstancias de cada caso.
Las cláusulas críticas en un contrato de distribución son: el territorio y la exclusividad (o su ausencia), los objetivos mínimos de compra o venta con consecuencias por incumplimiento, la duracion y las condiciones de renovación y resolución, la propiedad de la red de clientes al terminar la relación, y las cláusulas de no competencia post-contractual. Sin ellas, el distribuidor puede construir una cartera de clientes sobre su marca y marcharse con ella el día que decida.
El franquiciador tiene la obligación de inscribirse en el Registro de Franquiciadores (ROESGF) del Ministerio de Industria antes de iniciar la actividad. Además, debe entregar al franquiciado el Documento de Información Precontractual (DIP) con al menos 20 días de antelacion a la firma o pago de cualquier cantidad. El incumplimiento de estas obligaciones puede acarrear la nulidad del contrato y responsabilidad del franquiciador.
Una joint venture puede estructurarse como una sociedad nueva (joint venture societaria) o como un contrato de colaboración sin crear entidad jurídica. La Unión Temporal de Empresas (UTE) es una figura específica del derecho español (Ley 18/1982), sin personalidad jurídica propia, pensada para ejecutar obras, servicios o suministros de forma conjunta durante un tiempo determinado. La UTE tiene un régimen fiscal especial y se inscribe en el Registro de UTE del Ministerio de Hacienda.
Las cláusulas críticas para el proveedor SaaS son: la limitación de responsabilidad (cap at total fees paid), la excluyente de garantías implicitas, los SLA con definición precisa de disponibilidad y consecuencias por incumplimiento, la propiedad de los datos del cliente y las obligaciones RGPD correspondientes, las condiciones de suspensión por impago, y la cláusula de ley aplicable y foro. Sin limitación de responsabilidad adecuada, un incidente de disponibilidad puede generar reclamaciones desproporcionadas respecto al valor del contrato.
El coste depende del tipo y complejidad del contrato. Un NDA o un contrato de servicios estándar tiene un coste muy diferente a una joint venture compleja o un contrato de franquicia con registro incluido. Trabajamos tanto por encargo puntual como en el marco de servicios de retainer legal que incluyen la revisión y actualización de contratos vigentes. En todos los casos facilitamos un presupuesto cerrado antes de iniciar el trabajo.
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