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Estrategia Análisis Sectorial

Sector energía: transición verde e inversiones 2025

Análisis de BMC: Sector energía: transición verde e inversiones 2025. Implicaciones, novedades y recomendaciones para empresas.

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La transición energética ha pasado de ser un debate sobre política climática a convertirse en la principal variable estratégica para las empresas del sector energético español y, de forma creciente, para cualquier empresa con consumos energéticos significativos. España se ha posicionado como uno de los mercados más atractivos de Europa para la inversión en energías renovables: la combinación de un recurso solar entre los mejores del continente, una industria fotovoltaica y eólica madura, una red de transmisión robusta y un marco regulatorio estable tras las reformas de 2020-2021 la convierte en destino preferente para el capital institucional y privado.

El mapa de la capacidad renovable instalada en España

A finales de 2024, España contaba con una potencia eléctrica instalada de aproximadamente 170 GW, de los cuales más del 62% correspondía a fuentes renovables: 32 GW de eólica (segunda potencia instalada de Europa), 26 GW de solar fotovoltaica, 17 GW de hidráulica y 3,5 GW de solar termoeléctrica. En términos de generación, las energías renovables cubrieron más del 56% de la demanda eléctrica española en 2024, con hitos puntuales del 100% de cobertura renovable durante horas concretas.

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 establece objetivos aún más ambiciosos: 81 GW de eólica y solar fotovoltaica para 2030, con una inversión estimada en renovables de más de €80.000 millones en el período. Esta hoja de ruta implica la instalación de entre 8 y 10 GW de nueva potencia renovable al año durante el resto de la década.

Actividad de M&A en el sector energético español

El sector energético ha sido consistentemente el más activo en M&A en España durante el período 2022-2025. Los datos de TTR Data para el primer semestre de 2025 muestran que el sector energía y utilities representó el 28% del volumen total de M&A en España, por encima del tecnológico y el de salud.

Las tipologías de operaciones más frecuentes son:

Adquisición de plataformas de desarrollo: fondos de infraestructuras y utilities internacionales adquiriendo desarrolladores de proyectos renovables españoles con pipeline de varios GW en distintos estadios de tramitación. Estas operaciones se han valorado en rangos de €50.000-200.000 por MW de pipeline, con diferencias significativas según el estado de los permisos.

Refinanciación y venta de activos operativos: los promotores que construyeron plantas fotovoltaicas y eólicas en 2020-2022 están optimizando su capital mediante la venta a fondos de infraestructuras a largo plazo (fondos de pensiones, aseguradoras, fondos de infraestructuras como Brookfield, Macquarie, DIF Capital). Los múltiplos para activos solares operativos con PPA a largo plazo se sitúan en 15-20x EBITDA.

Consolidación de distribuidores de energía: el mercado español de comercializadoras libres ha experimentado una concentración significativa tras la crisis de precios de 2021-2022, que llevó a la quiebra a docenas de comercializadoras pequeñas. Las supervivientes con carteras de clientes industriales se han convertido en targets de adquisición para utilities integradas.

PPAs corporativos: la nueva palanca de financiación y gestión del riesgo

Los contratos de compraventa de energía a largo plazo (Power Purchase Agreements, PPAs) se han convertido en la herramienta clave de gestión del riesgo energético para las empresas industriales y de servicios con consumos superiores al millón de kWh anuales.

Un PPA corporativo permite a la empresa compradora:

  • Fijar el precio de la energía a diez o quince años, eliminando la exposición a la volatilidad del mercado mayorista (que en España alcanzó precios medios de €211/MWh en el cuarto trimestre de 2021 y bajó a €50-80/MWh en 2024).
  • Acreditar el origen renovable de la energía consumida mediante Garantías de Origen (GdO), lo que es relevante para el reporting CSRD (métricas ESRS E1) y para certificaciones como RE100.
  • Financiar indirectamente la construcción de nueva capacidad renovable, lo que tiene valor reputacional y de sostenibilidad.

El mercado de PPAs corporativos en España creció un 45% en 2024, con un volumen contratado de aproximadamente 4,5 TWh anuales. Las empresas de consumo intensivo (cementeras, papeleras, centros de datos, fabricantes de acero) son los compradores más activos, aunque el mercado se está abriendo a empresas medianas mediante los llamados “agregated PPAs” donde varios consumidores contratan conjuntamente con un desarrollador.

Almacenamiento de energía: el activo de la próxima ola de inversión

La penetración creciente de la energía solar y eólica —fuentes intermitentes por naturaleza— crea una necesidad estructural de almacenamiento energético para gestionar los desajustes entre generación y demanda. España está en las primeras fases del despliegue masivo de sistemas de almacenamiento con batería (BESS, Battery Energy Storage Systems).

El Ministerio para la Transición Ecológica tiene adjudicados en subastas y en tramitación proyectos de BESS por más de 6 GW de potencia y 20 GWh de capacidad hasta 2030. La reducción de los costes de las baterías de ión-litio — de más de €300/kWh en 2020 a menos de €150/kWh en 2024 y con previsión de caer por debajo de €100/kWh en 2026-2027 — está acelerando la viabilidad económica de los proyectos.

Desde el punto de vista inversor, los proyectos BESS en España presentan tres modelos de negocio: participación en el mercado de servicios de ajuste del sistema eléctrico (regulación de frecuencia, reserva de potencia), arbitraje de precio en el mercado diario e intradiario, y contratos de capacidad con el operador del sistema (REE). Los retornos proyectados para proyectos BESS en España se sitúan en el rango del 8-12% TIR, con mayor incertidumbre regulatoria que los proyectos fotovoltaicos puros.

El impacto del Reglamento de Taxonomía Europea

El Reglamento (UE) 2020/852 de Taxonomía establece los criterios que determinan si una actividad económica puede calificarse como “verde” o “medioambientalmente sostenible”. Para el sector energético, los criterios de alineación con la taxonomía son especialmente relevantes porque determinan el acceso a financiación verde (bonos verdes, préstamos sostenibles), a determinados fondos de inversión ESG y al Fondo de Recuperación y Resiliencia.

Las energías renovables (solar, eólica, hidráulica de menos de 150 MW, geotérmica) cumplen los criterios de la taxonomía como actividades que contribuyen sustancialmente a la mitigación del cambio climático, siempre que no dañen significativamente los demás objetivos ambientales (principio DNSH, Do No Significant Harm). Para el sector eléctrico convencional, el gas natural tiene reconocimiento transitorio hasta 2030 bajo condiciones estrictas de eficiencia y sustitución progresiva.

Perspectiva estratégica para empresas no energéticas

Las empresas de sectores distintos al energético pero con elevado consumo eléctrico —manufactura, centros de datos, hostelería, grandes superficies comerciales— tienen ante sí en 2025 una triple agenda energética:

  1. Reducir la factura energética mediante autoconsumo solar (con payback típico de 5-7 años en España), auditorías energéticas y mejora de la eficiencia de instalaciones.
  2. Gestionar el riesgo de precio a través de contratos a plazo, PPAs o coberturas financieras en el mercado de derivados eléctricos.
  3. Reportar y reducir emisiones conforme a los requisitos CSRD/ESRS E1, incluyendo la elaboración de un inventario de emisiones de alcance 1, 2 y 3 y el establecimiento de objetivos de reducción alineados con el Science Based Targets initiative (SBTi).

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