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Preparación para Auditoría: Llegue al Examen con Todo en Orden

Preparación integral para la auditoría de cuentas anuales: gap analysis previo, revisión del control interno, organización de la documentación contable y coordinación con el auditor. Para empresas que afrontan su primera auditoría obligatoria o que quieren cerrar el ejercicio sin salvedades.

85%
Empresas sin salvedades en su primera auditoría tras nuestra preparación pre-auditoría
€2,85M
Umbral de activo total que activa la obligación de auditoría (Art. 263 LSC)
4-6 semanas
Tiempo de preparación recomendado antes del inicio del trabajo de campo
4.8/5 en Google · 50+ reseñas 25+ años de experiencia 5 oficinas en España 500+ clientes
Fecha límite Dentro de los 9 meses del cierre del ejercicio

Depósito de cuentas auditadas

Las cuentas anuales auditadas deben depositarse en el Registro Mercantil — el retraso conlleva cierre registral y sanciones

Evaluación rápida

Aplica esto a tu empresa?

¿Su empresa va a afrontar su primera auditoría obligatoria y no sabe que va a encontrar el auditor?

¿La auditoría del año pasado tuvo salvedades o una carta de gerencia con muchos puntos que preocupan a su consejo o a su banco?

¿Su equipo contable está desbordado durante la auditoría respondiendo solicitudes del auditor en lugar de mantener el negocio funcionando?

¿Va a vender la empresa o captar inversión y sabe que el comprador o inversor va a exigir una auditoría o una revisión limitada?

0 respondidas de 4 preguntas

Nuestro enfoque

Como trabajamos

01

Gap analysis pre-auditoría

Revisamos las cuentas anuales del ejercicio anterior (si las hay), el plan de cuentas utilizado, las políticas contables aplicadas, las principales estimaciones (deterioros, provisiones, periodificaciones) y el nivel de soporte documental de las partidas más significativas. Identificamos los puntos de riesgo de salvedad según los criterios que aplican los auditores del ROAC conforme a las NIA-ES.

02

Revisión del control interno contable

Evaluamos los controles clave del ciclo contable de su empresa: segregación de funciones en el proceso de autorización y pago, controles de cuadre entre contabilidad y tesorería, proceso de cierre mensual y anual, gestión de inmovilizado y amortizaciones, y controles sobre los saldos de clientes y proveedores. Documentamos los controles existentes y las debilidades de control que el auditor probablemente identificará.

03

Organización de documentación y soporte de partidas

Preparamos el expediente de auditoría con el soporte documental organizado por áreas: contratos significativos y facturas de inmovilizado, actas de órganos sociales, conciliaciones bancarias, confirmaciones de saldos de clientes y proveedores, cálculo de estimaciones de deterioro y provisiones, y documentación de transacciones con partes vinculadas. Un expediente bien organizado reduce significativamente el tiempo de trabajo del auditor y por tanto su coste.

04

Coordinación con el auditor y acompañamiento durante el proceso

Actuamos como interlocutores entre su equipo y el auditor durante la auditoría: facilitamos la respuesta rápida a las solicitudes de información, gestionamos las confirmaciones de terceros (bancos, clientes, proveedores), aclaramos el criterio contable aplicado en las partidas controvertidas y preparamos las conciliaciones y cálculos que el auditor solicita. Reducimos la carga sobre su equipo interno y aceleramos el proceso.

El desafio

El momento de mayor vulnerabilidad para una empresa es el primer año de auditoría obligatoria: el auditor empieza sin saldos de apertura verificados, lo que significa que tiene que obtener evidencia sobre todo el historial del balance, no solo el ejercicio corriente. El resultado frecuente son primeras auditorías largas, costosas y con salvedades que se podrían haber evitado con una preparación adecuada. Bajo NIA-ES 315, el auditor realiza una evaluación de riesgos en profundidad antes de comenzar el trabajo de campo; si su control interno no está documentado, ese proceso genera incertidumbre que el auditor resuelve ampliando las pruebas. Y si hay indicios de problemas de continuidad, la NIA-ES 570 le obliga a evaluar formalmente el principio de empresa en funcionamiento, lo que puede derivar en una salvedad de especial impacto para bancos y clientes.

Nuestra solución

Realizamos el diagnóstico pre-auditoría de su empresa, identificamos las áreas de riesgo de salvedad, corregimos los problemas detectados antes de que llegue el auditor y organizamos la documentación en el formato que los auditores necesitan. Actuamos como el equipo de preparación que hace que la auditoría sea eficiente para el auditor y sin sorpresas para usted. No realizamos auditorías (requiere inscripción en el ROAC) — nos especializamos en dejarle listo para ellas.

La auditoría de cuentas anuales es la revisión independiente de los estados financieros de una empresa por un auditor inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC), realizada conforme a las Normas Internacionales de Auditoría adaptadas para España (NIA-ES), con el objetivo de expresar una opinión sobre si las cuentas presentan la imagen fiel del patrimonio y los resultados de la sociedad. En España, el artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital establece la obligación de auditoría cuando una empresa supera al menos dos de tres umbrales durante dos ejercicios consecutivos: activo total superior a 2,85 millones de euros, cifra de negocios superior a 5,7 millones de euros, o más de 50 empleados de media. Están también obligadas las sociedades cotizadas, las entidades de interés público y aquellas que, sin alcanzar los umbrales generales, reciben subvenciones públicas o emiten instrumentos financieros por encima de determinados importes.

Auditoría de cuentas obligatoria: los umbrales y cuando aplica a su empresa

El artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital establece la obligación de auditoría de cuentas cuando una sociedad cumple al menos dos de los tres criterios de tamaño durante dos ejercicios consecutivos: activo total superior a 2,85 millones de euros, cifra de negocios superior a 5,7 millones de euros, o número medio de empleados superior a 50. La primera vez que una empresa supera estos umbrales no genera obligación inmediata — tiene que mantenerlos durante dos años consecutivos.

Muchas empresas descubren que están obligadas a auditarse cuando el Registro Mercantil les requiere el depósito de las cuentas auditadas o cuando el banco les pide las cuentas auditadas para renovar una línea de crédito. En ese momento, el ejercicio ya ha cerrado y el auditor tiene que trabajar con los datos del período sin posibilidad de preparación. El resultado frecuente son primeras auditorías largas, costosas y con salvedades que se podrían haber evitado.

Por que las primeras auditorías son más exigentes

Una primera auditoría presenta desafios específicos que las empresas no anticipan. El auditor no tiene saldos de apertura verificados de ejercicios anteriores, lo que significa que tiene que obtener evidencia de auditoría sobre los saldos de balance de inicio del período: el inmovilizado adquirido en años anteriores, el historial de las cuentas de clientes y proveedores, el origen de los fondos propios y la consistencia de las políticas contables aplicadas desde siempre.

Este trabajo adicional sobre los saldos de apertura es lo que hace que la primera auditoría cueste significativamente más que las sucesivas. Un auditor que trabaja sobre una empresa sin documentación organizada tarda el doble que sobre una empresa bien preparada, y cobra en proporcion. Nuestra preparación pre-auditoría tiene un objetivo económico claro: reducir las horas del auditor en las áreas donde la preparación documental puede sustituir el trabajo de campo.

Los riesgos de salvedad más frecuentes en primeras auditorías son: inmovilizado sin soporte documental (facturas, contratos de adquisición, cálculos de vida útil para la amortización), deterioro de créditos comerciales sin cálculo documentado, provisiones por litigios sin soporte jurídico, transacciones con partes vinculadas sin documentación de mercado y políticas contables no escritas que el auditor no puede verificar. Identificamos y corregimos todos estos puntos antes de que el auditor los detecte.

NIA-ES 315 y 570: las dos normas que determinan cómo el auditor planifica el trabajo sobre su empresa

La NIA-ES 315 (Identificación y valoración de los riesgos de incorrección material mediante el conocimiento de la entidad y de su entorno) obliga al auditor a realizar, antes de iniciar el trabajo de campo, una evaluación estructurada del control interno de la empresa. Este proceso no es una formalidad: el auditor revisa los controles clave del ciclo contable y, donde los encuentra débiles o inexistentes, amplía el volumen de pruebas sustantivas. Una empresa con control interno bien documentado permite al auditor reducir las pruebas de detalle; una empresa sin documentación de controles convierte cada partida en territorio a explorar desde cero.

La NIA-ES 570 (Empresa en funcionamiento) obliga al auditor a evaluar formalmente si existen dudas significativas sobre la capacidad de la empresa para continuar como empresa en funcionamiento. Los indicadores que activan esta evaluación incluyen: pérdidas continuadas, capital circulante negativo, incumplimiento de covenants bancarios, litigios pendientes de cuantía significativa, o dependencia de un cliente o proveedor único. Si el auditor concluye que existe incertidumbre material, debe incluir un párrafo de énfasis en el informe que, sin ser una salvedad técnica, preocupa a bancos y socios como si lo fuera. Identificamos y abordamos estos indicadores en la fase de preparación, antes de que el auditor los evalúe formalmente.

El control interno que los auditores revisan

El control interno contable es el conjunto de procedimientos que una empresa tiene para garantizar que sus registros contables son completos, correctos y oportunos. Los auditores evaluan el control interno como parte del planteamiento de la auditoría (NIA-ES 315): un control interno sólido les permite reducir el trabajo de campo; un control interno débil les obliga a ampliar las pruebas sustantivas, lo que aumenta el coste y la duracion de la auditoría.

Los controles que los auditores siempre revisan en empresas medianas son: autorización de pagos y segregación de funciones entre quien autoriza y quien contabiliza, conciliación bancaria mensual y cuadre con la contabilidad, proceso de cierre mensual con sus listas de comprobación, gestión del registro de inmovilizado y su conciliación con la contabilidad, y proceso de facturación y cobro con sus controles anti-fraude. Documentamos todos estos controles existentes y complementamos los que faltan con procedimientos que el equipo puede implementar rápidamente.

La carta de gerencia — el documento que el auditor entrega a la dirección con los puntos de mejora de control interno — es revisada por los bancos en procesos de financiación y es un elemento valorado en procesos de venta de la empresa. Un due diligence financiero iniciado por un comprador potencial siempre solicita las cartas de gerencia de los últimos tres años. Reducir los puntos de la carta de gerencia antes de una operación corporativa es uno de los servicios de preparación que ofrecemos en coordinación con nuestro equipo de advisory de M&A.

Coordinación con el auditor: como hacer eficiente el proceso

La relación entre la empresa y el auditor durante el trabajo de campo es determinante para la eficiencia del proceso. Auditores bien organizados trabajan con listas de solicitudes de información que entregan al inicio del trabajo de campo. Si el equipo de la empresa no está preparado para responder rápidamente, el auditor espera — y cobra ese tiempo.

Nuestra interlocución durante la auditoría tiene tres efectos: primero, reducimos el tiempo de espera del auditor respondiendo solicitudes en horas en lugar de días; segundo, evitamos que solicitudes de información mal comprendidas generen trabajo doble; tercero, gestionamos las confirmaciones de terceros (circularizaciones de clientes, proveedores y bancos) con el seguimiento necesario para obtener respuestas completas antes de que el auditor cierre el trabajo de campo.

Si su empresa necesita un CFO externalizado que coordine el cierre contable y la relación con el auditor de forma continua durante todo el ejercicio, nuestro equipo puede asumir esa función más amplia. La preparación para la auditoría es más eficiente cuando el cierre contable mensual ya incorpora los controles y la documentación que el auditor va a necesitar, en lugar de organizar todo en las semanas previas al inicio del trabajo de campo.

Resultados

La experiencia que nos respalda

Nuestro primer auditor llego y en dos semanas habia generado una lista de 47 solicitudes de información. Nuestro equipo de contabilidad estaba colapsado. Para el segundo ejercicio, contratamos a BMC para prepararnos. Organizaron toda la documentación, corrigieron tres problemas contables antes de que llegara el auditor y actuaron de interlocutores durante todo el proceso. La auditoría duro la mitad y el informe salio limpio.

Logística Mediterranea Iberia, S.L.
Director Financiero

Equipo con experiencia local y visión internacional

Que obtienes

Entregables concretos

Diagnóstico pre-auditoría (gap analysis)

Revisión de cuentas anuales, plan de cuentas, políticas contables y nivel de soporte documental de partidas significativas. Identificación de riesgos de salvedad según criterios NIA-ES y plan de acción priorizado para resolverlos.

Revisión y mejora del control interno contable

Evaluación de controles del ciclo contable, documentación de controles existentes, identificación de debilidades de control y diseño de medidas correctoras para reducir los puntos que el auditor reportara en la carta de gerencia.

Organización del expediente documental

Preparación del expediente de auditoría organizado por áreas: contratos, actas, conciliaciones bancarias, confirmaciones de saldos, cálculo de estimaciones y transacciones con vinculadas. Un expediente completo que el auditor puede revisar directamente.

Cálculo y revisión de estimaciones contables

Revisión crítica de las principales estimaciones contables: deterioro de créditos comerciales, provisiones por litigios, deterioro de existencias y de inmovilizado, periodificaciones significativas y valoración de instrumentos financieros no cotizados.

Acompañamiento durante el proceso de auditoría

Interlocución con el equipo auditor durante el trabajo de campo: respuesta a solicitudes de información, gestión de confirmaciones de terceros, aclaracion de criterios contables y preparación de conciliaciones adicionales que el auditor solicite.

FAQ

Preguntas frecuentes

La auditoría de cuentas anuales es obligatoria cuando una empresa cumple al menos dos de los tres criterios durante dos ejercicios consecutivos: activo total superior a 2,85 millones de euros, cifra de negocio superior a 5,7 millones de euros, o media de empleados superior a 50. También es obligatoria para sociedades que coticen en mercados secundarios, para entidades de interés público, para empresas que emiten instrumentos financieros cotizados, y para algunas entidades que reciben subvenciones públicas por encima de determinados umbrales.
Los umbrales del artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital son: activo total 2.850.000 EUR, cifra de negocios 5.700.000 EUR, número medio de empleados 50. La empresa está obligada a auditarse cuando supera dos de estos tres umbrales durante dos años consecutivos. El primer año en que se superan los umbrales no genera obligación — solo el segundo consecutivo. Una vez obligada, la empresa sigue auditandose aunque baje de los umbrales hasta que vuelva a estar por debajo durante dos ejercicios consecutivos.
En una primera auditoría, el auditor empieza desde cero sin saldos de apertura verificados del ejercicio anterior. Esto hace que la primera auditoría sea más exigente: el auditor tiene que verificar no solo el ejercicio corriente sino también los saldos de apertura, lo que implica trabajo adicional sobre los activos (inmovilizado, existencias, clientes) y los fondos propios. Los riesgos más frecuentes de salvedad en primeras auditorías son: errores de clasificación del plan de cuentas, deterioros de activos no registrados, provisiones insuficientes y transacciones con partes vinculadas no documentadas.
El proceso de preparación óptimo empieza 4-6 semanas antes de que comience el trabajo de campo del auditor. En ese plazo se pueden identificar y corregir la mayoría de los problemas contables, organizar la documentación y preparar el expediente de auditoría. Las prisas en la preparación son el principal factor que alarga la auditoría y genera salvedades evitables. Si es la primera auditoría, recomendamos empezar la preparación al inicio del cuarto trimestre del ejercicio auditado.
La carta de gerencia es el documento en el que el auditor comunica a la dirección las debilidades de control interno y los puntos de mejora identificados durante la auditoría, separados del informe de auditoría formal. La carta de gerencia no es pública — va a los órganos de gobierno — pero es revisada por los bancos en procesos de financiación y por los consejos de administración. Un número elevado de puntos en la carta de gerencia genera preocupacion aunque el informe de auditoría no tenga salvedades.
El proceso de auditoría es el mismo en ambos casos: el auditor aplica las Normas Internacionales de Auditoría adaptadas para España (NIA-ES) con independencia de que la auditoría sea obligatoria o voluntaria. Las razones para una auditoría voluntaria son diversas: requisito de un banco para renovar una línea de crédito, condición en un proceso de financiación privada, requisito de un cliente o socio estratégico, o como preparación para una venta de la empresa en la que el comprador exigira una auditoría en el proceso de due diligence.
El coste de la auditoría varia según el tamaño de la empresa, la complejidad de la actividad y el nivel de organización de la documentación. Una empresa mediana con cifra de negocio de 10-30 millones de euros puede esperar honorarios de auditoría de entre 8.000 y 25.000 euros anuales. Una empresa bien preparada reduce el tiempo de trabajo del auditor y por tanto el coste total. Nuestra preparación pre-auditoría tiene un coste que típicamente se recupera en la primera auditoría por la reducción de honorarios del auditor y la evitacion de trabajos adicionales.
El informe de auditoría puede tener cuatro tipos de opinion: favorable (limpia, sin salvedades), con salvedades (hay incumplimientos contables o limitaciones al alcance pero no son pervasivos), desfavorable (los incumplimientos son tan significativos que las cuentas en conjunto no son correctas) y denegada (el auditor no ha podido obtener evidencia suficiente para opinar). Una salvedad en una cuenta concreta es manejable; una opinion desfavorable es una crisis que puede afectar al crédito bancario y la imagen de la empresa.
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