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Estrategia Artículo

ESG reporting y CSRD: cómo prepararse

Análisis de BMC: ESG reporting y CSRD: cómo prepararse. Implicaciones, novedades y recomendaciones para empresas.

5 min de lectura

La Directiva Europea de Información Corporativa en materia de Sostenibilidad (CSRD, por sus siglas en inglés), publicada en el Diario Oficial de la UE en diciembre de 2022, obliga a miles de empresas europeas a reportar información no financiera con arreglo a los Estándares Europeos de Reporting de Sostenibilidad (ESRS). El primer ejercicio de aplicación comenzó el 1 de enero de 2024 para las grandes empresas cotizadas con más de 500 empleados.

Quién debe reportar y cuándo

La CSRD amplía significativamente el universo de empresas obligadas respecto a la anterior NFRD. Las grandes empresas no cotizadas con más de 250 empleados o 40 millones de euros de cifra de negocio deben empezar a reportar por el ejercicio 2025, con publicación del informe en 2026. Las pymes cotizadas en mercados regulados tienen plazo hasta el ejercicio 2026.

Es importante señalar que la directiva también tiene un efecto indirecto sobre las pymes que no están directamente obligadas: si forman parte de la cadena de valor de una empresa grande sujeta a la CSRD, pueden recibir requerimientos de información sobre su huella ambiental, condiciones laborales o prácticas de gobernanza. La preparación proactiva, aunque no sea obligatoria, puede convertirse en una ventaja competitiva a la hora de mantener contratos con grandes clientes.

Los Estándares ESRS

Los ESRS cubren cuestiones ambientales (E1-E5, con especial énfasis en cambio climático bajo E1), sociales (S1-S4) y de gobernanza (G1). La doble materialidad —impacto de la empresa en el mundo y riesgo del mundo sobre la empresa— es el concepto central del análisis previo.

Los estándares ambientales incluyen el cambio climático (E1), la contaminación (E2), el agua y los recursos marinos (E3), la biodiversidad y ecosistemas (E4) y el uso de recursos y economía circular (E5). El estándar E1 es el más exigente y requiere la divulgación de las emisiones de alcance 1, 2 y 3, así como el alineamiento con los objetivos del Acuerdo de París. Los estándares sociales abarcan la propia plantilla (S1), los trabajadores de la cadena de valor (S2), las comunidades afectadas (S3) y los consumidores y usuarios finales (S4).

El análisis de doble materialidad: el punto de partida

El análisis de doble materialidad es el primer paso ineludible de cualquier proceso de preparación CSRD. Consiste en identificar qué asuntos de sostenibilidad son materiales desde una doble perspectiva: la materialidad de impacto (cómo afecta la empresa al medio ambiente y a la sociedad) y la materialidad financiera (cómo afectan los factores ESG a la situación financiera de la empresa).

Este análisis no es una tarea burocrática, sino una reflexión estratégica sobre el modelo de negocio y sus interdependencias con el entorno. Implica consultar a grupos de interés relevantes (empleados, clientes, inversores, comunidades locales), revisar los riesgos del sector y mapear los impactos de la actividad empresarial a lo largo de la cadena de valor.

Los resultados del análisis determinan qué estándares ESRS son aplicables a la empresa (no todos son obligatorios si no son materiales) y, por tanto, cuáles son los indicadores que deben recogerse y divulgarse.

Cómo prepararse: plan de acción en cuatro etapas

Las empresas que deberán reportar en 2025 o 2026 tienen tiempo limitado para construir los sistemas de datos, procesos internos y gobernanza necesarios. El primer paso es realizar el análisis de doble materialidad, seguido de un gap analysis entre la información actualmente disponible y los requisitos ESRS.

La segunda etapa es la construcción de los sistemas de recogida de datos. Muchas empresas descubren en esta fase que no tienen sistemas automatizados para recopilar indicadores como el consumo de energía por instalación, las emisiones de alcance 3 de la cadena de suministro, las horas de formación por empleado o los incidentes de seguridad. Implementar estos sistemas desde cero puede requerir inversiones en software, formación y cambios en los procesos operativos.

La tercera etapa es la integración del reporting de sostenibilidad en el gobierno corporativo. La CSRD exige que el informe de sostenibilidad sea parte del informe de gestión (no un documento aparte) y que esté sujeto a verificación externa limitada por un auditor. El consejo de administración tiene responsabilidades explícitas sobre la aprobación y supervisión de la información de sostenibilidad.

La cuarta etapa es la verificación y mejora continua. El primer informe rara vez será perfecto; las empresas que se preparan con anticipación pueden realizar un reporting voluntario previo a la obligación para rodarse y mejorar sus sistemas antes de que la verificación externa sea exigida.

Implicaciones para inversores y financiación

El reporting CSRD no es solo una obligación regulatoria: también tiene implicaciones directas en el acceso a financiación. Los bancos europeos están integrando criterios ESG en sus modelos de riesgo crediticio. El Reglamento de Taxonomía de la UE obliga a los emisores de instrumentos financieros a declarar qué porcentaje de sus inversiones son “alineadas” con la taxonomía verde. Las empresas con baja puntuación ESG o con información de sostenibilidad deficiente se enfrentan a mayores costes de financiación y a un universo reducido de inversores institucionales.

Desde BMC acompañamos a nuestros clientes en el camino hacia la conformidad CSRD. Conozca nuestros servicios de ESG y sostenibilidad.

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