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Facturación electrónica en España: todo lo que debes saber

Análisis de BMC: Facturación electrónica en España: todo lo que debes saber. Implicaciones, novedades y recomendaciones para empresas.

5 min de lectura

La facturación electrónica en España ha pasado de ser una opción a convertirse en una obligación progresiva que afectará a todas las empresas y autónomos. Este artículo reúne todo lo que necesitas saber sobre el sistema, los plazos y los pasos prácticos para adaptarse con antelación.

¿Qué es la factura electrónica?

Una factura electrónica es un documento de facturación emitido, transmitido y recibido en formato electrónico estructurado, que puede ser procesado automáticamente por los sistemas informáticos. A diferencia de un PDF —que es solo una imagen digital del papel—, la factura electrónica estructurada (en formato Facturae, UBL o PEPPOL) permite la integración directa con los sistemas de contabilidad y ERP.

Esta distinción es fundamental: muchas empresas creen que ya emiten facturas electrónicas porque las envían por correo electrónico en PDF. Sin embargo, un PDF no es una factura electrónica en el sentido legal. Una verdadera factura electrónica tiene un formato estructurado (XML o similar) que los sistemas del receptor pueden leer e importar automáticamente, sin necesidad de intervención manual.

Marco normativo en España

La obligación de facturación electrónica en el sector público ya existe desde la Ley 25/2013. Esta ley obliga a emitir facturas electrónicas en formato Facturae para operaciones con la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos cuando el importe supera los 5.000 euros. La plataforma de referencia es FACe (Punto General de Entrada de Facturas Electrónicas de la Administración General del Estado), aunque muchas administraciones autonómicas tienen sus propias plataformas interoperables.

La Ley 18/2022 (Crea y Crece) extiende esta obligación al ámbito B2B. El reglamento de desarrollo, que concretará los plazos, establece que las empresas con más de ocho millones de euros de facturación deberán adaptarse en el primer año y las pymes en el segundo. El elemento diferenciador respecto al modelo B2G es la introducción del sistema VERI*FACTU, que no solo define el formato de la factura sino que exige la transmisión automática de los registros de facturación a la AEAT, creando un control fiscal en tiempo real sin precedentes en el ordenamiento tributario español.

Formatos de factura electrónica en España

Los principales formatos utilizados en España son:

Facturae (XML): Es el formato oficial para las relaciones con la Administración Pública y el más extendido en España. Está definido por el Ministerio de Hacienda y tiene varias versiones (3.2, 3.2.1, 3.2.2). Permite incorporar firma electrónica XAdES para garantizar la autenticidad e integridad del documento.

UBL (Universal Business Language): Estándar internacional ISO/IEC 19845, ampliamente utilizado en Europa, especialmente en relaciones comerciales internacionales. Compatible con PEPPOL, la red europea de intercambio de documentos electrónicos.

PEPPOL: No es un formato sino una red de transporte y un conjunto de especificaciones de interoperabilidad. Permite el intercambio de facturas entre empresas de distintos países europeos de manera estandarizada. Muy relevante para empresas que operan en mercados B2B europeos.

Ventajas de la digitalización temprana

Adoptar la factura electrónica antes de la obligación permite: reducir costes de gestión (impresión, envío, archivo físico); acelerar los cobros mediante el seguimiento automático del estado de la factura; mejorar la conciliación contable; y obtener información en tiempo real sobre la situación de deudores y acreedores.

Los datos del mercado europeo —donde la factura electrónica es obligatoria desde hace más años en países como Italia— indican que el coste medio de procesar una factura en papel ronda los 15-20 euros por documento (incluyendo recepción, validación, contabilización, archivo y resolución de incidencias), frente a los 3-5 euros de una factura electrónica procesada automáticamente. Para una empresa que recibe 200 facturas al mes, la diferencia supera los 24.000 euros anuales.

Cómo elegir una solución

El mercado ofrece desde ERP completos con módulo de facturación electrónica hasta soluciones SaaS específicas para pymes. Los criterios de selección deben incluir la compatibilidad con los formatos requeridos, la integración con los sistemas existentes y el coste total de propiedad.

Para empresas con menos de 100 facturas mensuales, una solución SaaS específica de facturación electrónica (coste aproximado: 30-80 euros/mes) puede ser más adecuada que actualizar un ERP completo. Para empresas con volúmenes mayores o procesos de aprobación complejos, la integración en el ERP existente o la contratación de un Proveedor de Servicios de Facturación Electrónica (PSE) es la opción más eficiente.

Es importante verificar que la solución elegida cumple con los requisitos de homologación VERI*FACTU de la AEAT y que incluye la funcionalidad de firma electrónica, transmisión segura y archivo digital con garantías de integridad.

Ayudas para la digitalización: Kit Digital

Las pymes y autónomos que deban invertir en software de facturación electrónica pueden optar a las ayudas del programa Kit Digital, financiado por los fondos Next Generation EU. La categoría “Factura electrónica” del Kit Digital cubre soluciones de facturación con importes de ayuda de hasta 2.000 euros para empresas de 0 a 2 empleados, 2.000 euros para empresas de 3 a 9 empleados, y hasta 3.000 euros para empresas de 10 a 49 empleados. Es recomendable verificar la convocatoria vigente y los requisitos actualizados en la web de Red.es.

Desde BMC ayudamos a nuestros clientes a elegir e implementar la solución más adecuada. Conozca nuestros servicios de digitalización empresarial.

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