Recuperacion de cartera de deuda comercial
Gestionamos la recuperacion de una cartera de deudas comerciales por valor de €2.8M con una tasa de éxito del 92%.
El desafio
Distribuidor mayorista con una cartera de deudas impagadas de €2.8M distribuida entre 47 deudores. Los esfuerzos internos de cobro habian fracasado durante más de 6 meses. Se necesitaba una recuperacion sistemática sin perjudicar las relaciones comerciales existentes.
Nuestro enfoque
Cliente y contexto
Un distribuidor mayorista de productos de alimentación con implantación en todo el territorio nacional había construido su cartera de clientes a lo largo de años extendiendo crédito comercial a una base diversa de compradores — desde pequeños comercios independientes hasta cadenas regionales de supermercados. El modelo comercial de la empresa dependía del crédito como diferenciador competitivo, y la función interna de gestión del crédito había crecido de forma orgánica sin procesos formalizados para escalar las cuentas vencidas más allá de cartas de reclamación.
Cuando una combinación de presión económica sobre la base de clientes pyme y vacíos operativos en el proceso de cobros permitió que los impagados se acumularan, el director financiero se encontró ante una crisis de liquidez que amenazaba con requerir crédito bancario adicional en un plazo de tres meses.
El reto
Un distribuidor mayorista de alimentación con presencia en todo el territorio nacional se enfrentaba a una crisis de liquidez provocada por una cartera de impagados que había alcanzado los 2,8 millones de euros. Los 47 deudores iban desde pequeños comercios locales con deudas de pocos miles de euros hasta cadenas regionales con saldos superiores a 200.000 euros.
El equipo interno de cobros había agotado las vías amistosas durante más de seis meses sin resultados significativos. La situación era especialmente delicada porque muchos de los deudores eran clientes históricos con los que la empresa deseaba mantener la relación comercial tras resolver el impago. Un enfoque puramente contencioso aplicado de forma indiscriminada a toda la cartera arriesgaba destruir relaciones comerciales construidas a lo largo de años que representaban facturación futura superior a los saldos pendientes.
Enfoque de BMC
BMC comenzó con una fase de diagnóstico de dos semanas antes de iniciar ninguna acción legal. El equipo interno de cobros facilitó acceso al libro mayor de deudores completo, el historial de cuentas y los registros de los intentos de contacto previos. Cruzamos cada deudor con los registros públicos de insolvencia, bases de datos de crédito e información del Registro Mercantil para evaluar la situación financiera actual y la viabilidad del cobro ejecutivo.
Este análisis permitió diseñar un sistema de triaje que clasificó los 47 casos en tres categorías diferenciadas según importe, antigüedad de la deuda, solvencia del deudor y valor de la relación comercial — cada una con una estrategia de actuación distinta.
La categoría uno agrupó los once deudores con saldos superiores a 100.000 euros que no mostraban señales de dificultad financiera. Para estos casos, BMC inició negociaciones directas lideradas por un abogado senior. El enfoque fue deliberadamente comercial, no adversarial: propusimos planes de pago estructurados a tres o seis meses, asegurados mediante cheques postfechados o mandatos de domiciliación, y ofrecimos un descuento moderado por liquidación anticipada sobre los tramos más antiguos de deuda a cambio de compromisos de pago formalizados. En ocho de los once casos, los acuerdos se alcanzaron en los primeros treinta días.
La categoría dos abordó los diecinueve deudores que atravesaban dificultades reales de tesorería pero cuyo negocio subyacente seguía siendo viable. Para estos casos negociamos acuerdos de quita parcial a cambio del pago inmediato de una proporción acordada del saldo pendiente. Los porcentajes de quita oscilaron entre el 15% y el 35% según la antigüedad de la deuda y la posición financiera documentada del deudor. Cada acuerdo incluía una cláusula de confidencialidad y una renuncia total a futuras reclamaciones sobre el importe condonado.
La categoría tres comprendió los diecisiete deudores restantes donde la negociación no produjo avances sustanciales en treinta días. Para las deudas inferiores a 250.000 euros, BMC activó procedimientos monitorios. Para los importes mayores, presentamos demandas ejecutivas. De forma crítica, mantuvimos abiertos los canales de negociación en paralelo con los procedimientos judiciales, y en seis de estos diecisiete casos los deudores presentaron propuestas de acuerdo una vez iniciados los procedimientos formales.
Resultados
En cuatro meses se recuperaron 2,6 millones de euros — una tasa de recuperación del 92% sobre la cartera total. El 78% de los casos se resolvieron mediante acuerdos extrajudiciales negociados, preservando las relaciones comerciales en la mayoría de los supuestos. Solo once casos requirieron procedimientos judiciales completos, de los cuales nueve produjeron resoluciones favorables en primera instancia. Los dos deudores restantes habían entrado en concurso de acreedores tras el diagnóstico inicial; sus créditos quedaron correctamente personados en los respectivos procedimientos concursales como acreedores ordinarios.
El ejercicio generó un beneficio adicional que trascendió la recuperación inmediata. La documentación sistemática de BMC sobre todas las acciones de cobro, las decisiones adoptadas y los resultados obtenidos proporcionó al equipo financiero del cliente un marco estandarizado de riesgo de crédito. Este marco se aplicó a las nuevas decisiones de crédito en los meses siguientes al proyecto, estableciendo límites de crédito claros y umbrales de escalada automática que redujeron significativamente la probabilidad de que una acumulación comparable de impagados volviera a producirse.
Aprendizajes clave
La recuperación de deuda comercial a escala de cartera requiere diferenciación, no uniformidad. Aplicar el mismo enfoque a todos los deudores produce resultados predeciblemente deficientes. El enfoque eficaz es primero analítico y luego diferenciado: entender la situación de cada deudor y los objetivos del acreedor para esa relación, y diseñar la estrategia de recuperación en consecuencia. Para una empresa que extiende crédito comercial como herramienta competitiva, la calidad de las decisiones de crédito futuras importa tanto como la resolución de las pasadas — razón por la cual el marco de riesgo que surgió de este proyecto puede resultar su output más duradero.
Resultados
Recuperacion del 92% de la cartera en 4 meses, con acuerdos extrajudiciales en el 78% de los casos.
Testimonio del cliente
Recuperaron en 4 meses lo que nosotros no pudimos en un año.
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