Un informe de valoración no es un documento que se lee — es un documento que se defiende. Se defiende ante el comprador en una negociación de M&A, ante el juez en un litigio entre socios, ante la AEAT en una inspección de la transmisión, y ante el heredero que pregunta si el precio que pagó fue justo. Un informe que no esté preparado para ser cuestionado no sirve para nada de eso.
En BMC hemos emitido más de 350 informes de valoración en los últimos diez años, en contextos que van desde la venta de una panadería familiar hasta la peritación de un grupo de empresas con 12 sociedades y actividad en tres países. En todos los casos, la estructura y el rigor del informe han determinado su utilidad real. Esta guía explica qué contiene un informe profesional, cuándo necesita uno, cuánto cuesta y cómo distinguir el trabajo bien hecho del que no lo está.
6 situaciones en las que necesita un informe de valoración
1. Compraventa de empresa (M&A)
Es el uso más habitual. El informe de valoración es el documento que justifica el precio pedido por el vendedor, que el comprador utilizará como base para su análisis de due diligence y que los asesores de ambas partes usarán para anclar la negociación. Un informe elaborado antes de iniciar el proceso —no después de recibir una oferta— mejora la posición negociadora del vendedor y reduce el tiempo de negociación. En nuestros mandatos de fusiones y adquisiciones, el informe de valoración es siempre el primer entregable antes de preparar el Cuaderno de Venta.
2. Litigio entre socios
Cuando dos socios no se ponen de acuerdo sobre el valor de las participaciones —en un proceso de separación, una exclusión por justa causa o una disolución de la sociedad—, el juzgado puede nombrar un perito o cada parte puede aportar su propio peritaje. Un informe pericial de valoración elaborado para ser defendido en sede judicial tiene requisitos metodológicos más exigentes que un informe de gestión interna: debe explicar cada hipótesis, citar las fuentes de los datos utilizados, demostrar la coherencia entre métodos y anticipar las objeciones de la parte contraria. Los conflictos entre socios con bases en la valoración de la empresa son uno de los contextos en los que el rigor del informe tiene mayor impacto económico directo.
3. Herencia y planificación sucesoria
La transmisión de participaciones de empresa familiar a los herederos puede beneficiarse de reducciones del 95% en el Impuesto sobre Sucesiones si se cumplen los requisitos de la empresa familiar (artículo 4.Ocho.Dos LIP y normativa autonómica). Para planificar esa reducción y, especialmente, para defenderla ante la AEAT, necesita una valoración rigurosa que justifique el valor declarado en la escritura de aceptación de herencia. Hacienda puede impugnar el valor declarado si difiere significativamente del valor de mercado, y la carga de la prueba recae sobre el contribuyente.
4. Entrada de nuevo socio o ronda de inversión
Cuando un business angel, un family office o un fondo de capital riesgo entra en el capital de una empresa, el porcentaje que adquiere depende directamente de la valoración pre-money acordada. Un informe de valoración independiente —elaborado por un tercero sin interés en la operación— aporta credibilidad a esa valoración, reduce el tiempo de negociación y facilita que los inversores completen su propio proceso de due diligence. En rondas de €500K a €5M, un informe de valoración suele amortizarse en la primera semana de negociación, simplemente por la reducción de fricciones.
5. Reporting financiero: deterioro de activos (NIC 36)
Las empresas que consolidan bajo NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera) están obligadas a realizar tests de deterioro de sus activos cuando existen indicios de que su valor contable supera el valor recuperable. El test de deterioro según NIC 36 requiere una valoración formal —generalmente mediante DCF— de las unidades generadoras de efectivo. Las empresas cotizadas o con financiación bancaria internacional que no realizan estos tests de forma rigurosa se exponen a observaciones en la auditoría y a potenciales restatemens de sus estados financieros.
6. Defensa fiscal ante la AEAT
La Agencia Tributaria puede cuestionar el valor declarado en una transmisión de participaciones si considera que está por debajo del valor de mercado. En ese caso, puede practicar una comprobación de valores e incrementar la base imponible del ITPAJD o del Impuesto sobre Sucesiones. Disponer de un informe de valoración independiente previo a la transmisión —que justifique metodológicamente el valor declarado— es la mejor defensa ante esa comprobación. En operaciones donde la diferencia entre el valor declarado y el valor de mercado puede generar una liquidación complementaria de cientos de miles de euros, el coste del informe es marginal.
Las 8 secciones de un informe profesional
Un informe de valoración riguroso tiene una estructura estandarizada. A continuación explicamos qué contiene cada sección y por qué es relevante para el lector que tendrá que usar el documento.
Sección 1: Propósito y alcance
Esta es la sección más importante del informe y, paradójicamente, la que más se descuida en los trabajos superficiales. Debe especificar con precisión: para qué se hace la valoración (compraventa, litigio, planificación fiscal), a qué fecha de valoración se refiere, qué se está valorando exactamente (el 100% de las participaciones, una participación minoritaria, una unidad de negocio específica), qué estándar de valor se utiliza (valor de mercado, valor razonable, valor intrínseco) y qué limitaciones tiene el trabajo (información no auditada, datos facilitados por la dirección sin verificación independiente).
Las limitaciones no son una señal de debilidad del informe — son una señal de honestidad profesional. Un informe que no declara limitaciones es un informe que no tiene criterio.
Sección 2: Descripción de la empresa
Historia de la compañía, estructura accionarial, organigrama directivo, actividad principal y secundaria, posición competitiva en el mercado, principales clientes y proveedores (sin revelar datos confidenciales de terceros), modelo de negocio y fuentes de ingresos. Esta sección contextualiza todos los análisis que vienen después: un lector externo —un juez, un inversor, un auditor— debe poder entender el negocio leyendo esta sección sin necesidad de documentación adicional.
Sección 3: Análisis financiero
Análisis de los estados financieros de los últimos 3 a 5 años: cuenta de resultados, balance y —cuando está disponible— estado de flujos de efectivo. El análisis no es una reproducción de los datos contables, sino su interpretación: ¿el margen bruto es estable o volátil? ¿Por qué cayó el EBITDA en 2024? ¿Cuál es el nivel de deuda normalizado? ¿Hay partidas extraordinarias que distorsionan la foto?
Esta sección incluye también el cálculo del EBITDA ajustado, con la explicación detallada de cada ajuste aplicado. Para una descripción completa de los ajustes más habituales, consulte nuestra tabla de múltiplos EBITDA por sector en España, donde explicamos la diferencia entre EBITDA contable y EBITDA ajustado con ejemplos concretos.
Sección 4: Análisis sectorial y comparables
Descripción del sector en el que opera la empresa: tamaño del mercado, tasa de crecimiento, principales competidores, tendencias regulatorias y tecnológicas. Seguido de un análisis de empresas comparables cotizadas (si existen en España o Europa) y de transacciones precedentes en el mismo sector con tamaño similar.
Esta sección es la que justifica el múltiplo aplicado. Sin ella, el múltiplo es una opinión; con ella, es una conclusión fundamentada en datos de mercado. Un informe que dice “hemos aplicado un múltiplo de 6x” sin explicar de dónde viene ese 6x no tiene valor defensivo ante ningún tercero.
Sección 5: Metodologías aplicadas
El núcleo cuantitativo del informe. Un informe riguroso utiliza al menos dos métodos y los desarrolla con detalle suficiente para ser replicados:
DCF (Descuento de Flujos de Caja): proyecciones de flujos de caja libres para 5 años, hipótesis de crecimiento justificadas, cálculo del WACC con descomposición de sus componentes (tasa libre de riesgo, prima de riesgo del mercado, beta apalancada, prima de iliquidez), cálculo del valor terminal y reconciliación al Enterprise Value.
Múltiplos de EBITDA: selección de la muestra de comparables, cálculo de los múltiplos medios y medianos, ajuste por diferencias de tamaño, liquidez y riesgo específico, aplicación al EBITDA ajustado de la empresa valorada.
Patrimonio neto ajustado (cuando procede): inventario de activos a valor de mercado, ajuste de pasivos a valor razonable, cálculo del NAV ajustado.
Cada método debe incluir los cálculos en detalle, no solo el resultado. Un informe que presenta solo conclusiones sin mostrar los números intermedios no puede ser verificado ni cuestionado, lo que lo inutiliza en contextos adversariales.
Sección 6: Reconciliación y rango de valor
Cada método produce un resultado diferente. Esta sección los pone en común y explica cómo se llega al rango de valor final. La reconciliación no es una media aritmética de los tres métodos — es un juicio profesional sobre el peso relativo de cada metodología dado el tipo de empresa, el uso del informe y las características del sector.
Para una empresa de servicios con activos tangibles mínimos, el DCF y los múltiplos tienen más peso que el patrimonio ajustado. Para una empresa industrial con activos relevantes y EBITDA bajo, el patrimonio ajustado puede actuar como suelo del rango. Esta ponderación debe estar explicada, no implícita.
Sección 7: Análisis de sensibilidad
Esta es la sección que separa un informe de calidad de uno mediocre. El análisis de sensibilidad muestra cómo cambia el valor si varían las hipótesis clave: ¿qué pasa si la tasa de crecimiento es 2 puntos inferior a la proyectada? ¿Qué pasa si el WACC sube del 10% al 12%? ¿Qué pasa si el múltiplo de mercado cae de 7x a 5,5x?
Presentado normalmente como una tabla de doble entrada, el análisis de sensibilidad permite al lector entender el rango completo de resultados plausibles y tomar decisiones bajo incertidumbre. Un empresario que está negociando el precio de venta necesita saber cuánto puede bajar el precio si el comprador cuestiona las proyecciones de crecimiento. Un juez que debe fijar el valor de unas participaciones necesita ver que el valorador ha contemplado los escenarios alternativos.
Sección 8: Conclusión y limitaciones
Síntesis del rango de valor resultante, expresado como un intervalo (no como un número único, salvo en informes de valor justo obligatorio), y declaración de las limitaciones del trabajo: información no verificada independientemente, hipótesis que podrían no materializarse, factores de riesgo no cuantificados.
La conclusión debe ser honesta sobre lo que el informe puede y no puede demostrar. Un valorador que presenta su resultado como una certeza está mintiendo — la valoración de empresas es un arte técnico con margen de incertidumbre inherente, y los mejores informes lo reconocen explícitamente.
Cuánto cuesta un informe de valoración
El coste depende del propósito del informe, la complejidad del negocio y el nivel de defensa que deba ofrecer ante terceros.
| Tipo de informe | Alcance | Plazo | Coste orientativo |
|---|---|---|---|
| Valoración indicativa | 1 empresa, sin verificación de datos, sin carácter vinculante | 2-3 semanas | €3.000 – €6.000 |
| Informe completo para M&A | 1 empresa, EBITDA ajustado, 2-3 métodos, análisis de sensibilidad | 4-6 semanas | €8.000 – €15.000 |
| Informe pericial para litigio | Metodología robusta, defensible en sede judicial, posible ratificación | 6-8 semanas | €12.000 – €25.000 |
| Informe para grupo de empresas | 3-10 sociedades, consolidación, ajustes intercompany | 6-10 semanas | €20.000 – €40.000 |
| Test de deterioro NIC 36 | Unidad generadora de efectivo, DCF conforme a NIC 36 | 3-5 semanas | €8.000 – €20.000 |
Estos rangos son orientativos para empresas con facturación entre €1M y €30M. Negocios con mayor complejidad (actividad internacional, estructura accionarial compleja, litigios abiertos, múltiples unidades de negocio) pueden situar el coste en el extremo superior o por encima.
Una valoración indicativa de €4.000 puede ser suficiente para tener un número de referencia antes de una negociación informal. Una venta de empresa de €8M merece un informe completo de €12.000 que el vendedor pueda defender página por página ante el equipo de M&A del comprador.
Cómo distinguir un informe serio de uno superficial
Después de revisar cientos de informes de valoración —propios y de terceros— en procesos de due diligence y litigios, nuestro equipo identifica estos cinco indicadores de un trabajo que no cumplirá su función cuando sea necesario:
Señal de alerta 1: solo utiliza un método de valoración. Un informe que presenta únicamente el DCF, o únicamente los múltiplos, es un informe incompleto. La robustez de una valoración viene de la convergencia entre métodos independientes. Si solo hay un método, el lector no puede saber si el resultado es coherente con el mercado o con la capacidad generadora de la empresa.
Señal de alerta 2: no ajusta el EBITDA. Si el informe aplica el múltiplo directamente sobre el EBITDA contable sin analizar ajustes —sueldo del propietario, gastos personales, partidas extraordinarias, alquileres a precio de favor—, el resultado puede estar inflado o deflado en un 20%-40%. Un comprador o un perito contrario identificará ese error en minutos.
Señal de alerta 3: no incluye análisis de sensibilidad. Un informe que presenta el valor como un número único sin análisis de sensibilidad ignora la incertidumbre inherente a cualquier proyección financiera. En contextos adversariales —litigios, negociaciones tensas— ese análisis es la diferencia entre un informe que se defiende y uno que se derrumba ante la primera pregunta.
Señal de alerta 4: no cita fuentes de los comparables. “Hemos aplicado un múltiplo de 6x en línea con el mercado” sin citar las transacciones que sustentan ese 6x es una afirmación sin fundamento. Un informe riguroso cita las fuentes de datos (TTR, Mergermarket, ASCRI, base de datos interna) y las transacciones o empresas comparables utilizadas, con sus métricas de valoración.
Señal de alerta 5: no declara hipótesis ni limitaciones. Un informe que no explicita qué supuestos de crecimiento ha utilizado, qué WACC ha aplicado y por qué, ni qué limitaciones tiene el trabajo (datos sin auditar, proyecciones de la dirección no verificadas independientemente) no es un informe profesional — es una opinión con formato.
El informe que necesita es el que puede defender
La valoración de una empresa es un ejercicio de argumentación técnica, no de aritmética. Los números importan, pero lo que distingue un informe útil de uno que no lo es en el momento crítico es su capacidad para resistir el escrutinio de alguien que tiene incentivos para cuestionarlo.
Un comprador sofisticado tiene un equipo de M&A que buscará los errores en su informe. Un perito contrario en un litigio buscará las hipótesis endebles. Un inspector de la AEAT comprobará que el valor declarado es coherente con las transacciones del sector.
El informe que necesita no es el más barato ni el más largo. Es el que explica con claridad cada número, cita las fuentes de cada dato, reconoce las incertidumbres y llega a una conclusión que se sostiene cuando alguien la cuestiona.
En BMC nuestro equipo de valoraciones elabora informes para todos los contextos descritos en este artículo: compraventas, litigios, planificación fiscal y reporting financiero. Si necesita entender qué tipo de informe es adecuado para su situación concreta, empiece por leer nuestra guía sobre cuánto vale una empresa y la tabla de múltiplos EBITDA por sector en España 2026, que son los dos documentos de referencia con los que trabajamos antes de cada mandato de valoración.
Si su empresa está en un sector con litigiosidad alta o si la operación tiene implicaciones fiscales relevantes, nuestro equipo de contabilidad forense puede complementar el trabajo de valoración con análisis de contingencias ocultas y revisión de la integridad de la información financiera.