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Glosario empresarial

Concurso de acreedores

Procedimiento judicial español que se activa cuando una empresa o persona física no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago. Tiene por objetivo ordenar la situación patrimonial del deudor, ya sea a través de un convenio con los acreedores o mediante la liquidación ordenada de su patrimonio.

Financiero

Qué es el concurso de acreedores

El concurso de acreedores es el procedimiento judicial previsto en la legislación española para situaciones de insolvencia empresarial o personal. Se activa cuando el deudor (empresa o particular) no puede cumplir regularmente con sus obligaciones de pago, con el objetivo de proteger los intereses de todos los acreedores de forma ordenada y equitativa.

Hasta 2004, el sistema español diferenciaba entre suspensión de pagos (para empresas solventes con problemas de liquidez) y quiebra (para empresas insolventes). La Ley Concursal de 2003 (hoy refundida en el Real Decreto Legislativo 1/2020, Texto Refundido de la Ley Concursal) unificó ambos procedimientos en el concurso de acreedores.

Tipos de concurso: voluntario y necesario

Concurso voluntario: el propio deudor lo solicita al juzgado cuando prevé que no podrá cumplir sus obligaciones. Es obligatorio solicitarlo dentro de los 2 meses siguientes al momento en que el deudor conoce o debería haber conocido su estado de insolvencia. Presentarlo a tiempo protege al deudor de presunciones de culpabilidad.

Concurso necesario: lo solicita un acreedor (o varios) cuando el deudor no paga sus deudas. El deudor tiene 10 días para oponerse o adherirse al concurso. Si el deudor no paga ni garantiza la deuda, el juzgado declara el concurso como necesario.

Fases del procedimiento concursal

1. Declaración del concurso: el juzgado de lo mercantil competente dicta el auto de declaración del concurso, nombra a la administración concursal (uno o tres administradores, según la complejidad) y adopta las medidas cautelares pertinentes.

2. Fase común: la administración concursal elabora el inventario de la masa activa (bienes y derechos del deudor), la lista de acreedores (masa pasiva) y el informe concursal. Los acreedores tienen plazo para comunicar sus créditos.

3. Fase de convenio o liquidación: tras el informe, el procedimiento puede derivar en:

  • Convenio: acuerdo entre el deudor y la mayoría de acreedores sobre quitas (reducción de deuda) y esperas (aplazamiento de pagos). Si se aprueba y cumple, el deudor sale del concurso con la deuda reestructurada
  • Liquidación: cuando el convenio fracasa o el deudor lo solicita directamente. Se venden todos los activos para pagar a los acreedores según el orden de preferencia legal

4. Calificación: el juzgado califica el concurso como fortuito (sin responsabilidad) o culpable (si hubo fraude o negligencia grave). En el concurso culpable, los administradores y directivos pueden ser responsabilizados personalmente de las deudas.

Preconcurso y mecanismos preventivos

La reforma concursal ha potenciado los instrumentos de reestructuración preconcursal para que las empresas puedan resolver sus problemas antes de llegar al concurso:

  • Comunicación de negociaciones (art. 583 TRLC): el deudor comunica al juzgado el inicio de negociaciones con sus acreedores y obtiene una moratoria de 3 meses frente a ejecuciones
  • Planes de reestructuración: nuevo instrumento introducido en 2022 (transposición de la Directiva Europea de Reestructuración e Insolvencia) que permite homologar judicialmente un acuerdo de reestructuración con una mayoría cualificada de acreedores, vinculando incluso a los acreedores disidentes

La segunda oportunidad para particulares

La Ley de Segunda Oportunidad (Ley 25/2015, reformada en 2022) permite a las personas físicas insolventes, incluidos autónomos, obtener la exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI): la cancelación de las deudas que no puedan pagarse, permitiendo al deudor empezar de nuevo económicamente. Es un mecanismo pensado para situaciones de sobreendeudamiento personal.

Preguntas frecuentes

¿En qué plazo debe solicitar el concurso de acreedores una empresa española insolvente?
La empresa tiene la obligación legal de solicitar el concurso de acreedores en el plazo de dos meses desde que conoce o debería haber conocido su estado de insolvencia. No presentarlo dentro de este plazo es uno de los principales factores que determinan si los administradores pueden ser declarados responsables personales de las deudas contraídas tras la fecha de insolvencia en la fase de calificación. Presentarlo voluntariamente tan pronto como se detecta la insolvencia proporciona mayor protección y margen de negociación.
¿Cuál es la diferencia entre convenio y liquidación en el concurso de acreedores español?
El convenio es un plan de reestructuración propuesto por el deudor o los acreedores que debe ser aprobado por una mayoría cualificada de acreedores y homologado por el juzgado. Generalmente implica quitas (reducción del principal) y esperas (aplazamiento de pagos), permitiendo a la empresa continuar operando. La liquidación se produce cuando no se aprueba ningún convenio o cuando el deudor lo solicita directamente: los activos se venden y el producto se distribuye entre los acreedores según el orden legal de prelación.
¿Qué ocurre con los contratos y los empleados cuando una empresa española entra en concurso?
Una vez declarado el concurso de acreedores, las contrapartes contractuales no pueden resolver unilateralmente sus contratos por el mero hecho de la declaración (cláusulas anti-ipso facto). Los contratos laborales pueden modificarse o extinguirse mediante un Expediente de Regulación de Empleo Concursal (EREC), que debe ser autorizado por el juzgado mercantil. El FOGASA cubre los salarios impagados y las indemnizaciones hasta los límites legales si la empresa es insolvente.
¿Qué instrumentos preconcursales existen en España para evitar el concurso?
La reforma concursal de 2022 introdujo instrumentos preconcursales alineados con la UE. Los Planes de Reestructuración Homologados son planes aprobados judicialmente que pueden vincular a clases de acreedores disidentes mediante el mecanismo de arrastre (cram-down). Los Acuerdos Extrajudiciales de Pago (AEP) ofrecen un marco de acuerdo extrajudicial para deudores más pequeños. Estas herramientas permiten reestructurar sin apertura de concurso formal, preservando el valor del negocio y la reputación.
¿Pueden los administradores de una empresa española ser declarados responsables personalmente en el concurso?
Sí. En los casos que terminan en liquidación, el juzgado realiza una calificación concursal para determinar si la insolvencia fue fortuita o culpable. Una calificación culpable —por fraude, negligencia grave o falta de presentación en plazo— puede derivar en responsabilidad personal de los administradores por el déficit concursal (la parte de las deudas no satisfecha con los activos de la empresa) y en inhabilitación para ejercer cargos directivos hasta 15 años.
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