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Su gestoría no está funcionando: cámbiese a BMC sin interrumpir nada y con auditoría fiscal gratuita

¿Su gestoría no le responde, comete errores o nunca le avisa de oportunidades fiscales? Cambie a BMC sin interrupciones de servicio. Migración gratuita y auditoría fiscal del primer mes incluida.

Auditoría gratuita de mi situación fiscal

El problema

El 68% de los autónomos y pymes que cambian de gestoría lo hacen porque llevan meses —a veces años— tolerando situaciones que no deberían tolerar: respuestas que tardan días o semanas, declaraciones presentadas con errores que generan paralelas y recargos, ninguna llamada proactiva cuando cambia la normativa que les afecta, y la sensación de que su gestoría gestiona sus obligaciones del pasado pero no piensa nunca en su futuro fiscal. Muchos siguen aguantando porque creen que cambiar de asesor es complicado, arriesgado o costoso. No lo es. El mayor coste de mantener una gestoría que no funciona no es el tiempo perdido en llamadas que no se responden. Es el coste de oportunidad: las deducciones que nadie le ha explicado, la estructura societaria que nunca se optimizó, el régimen de IVA que no es el más adecuado para su actividad, los gastos deducibles que no se están aplicando correctamente. Una gestoría reactiva que se limita a presentar lo que le das cuando se lo das no es un asesor: es un servicio de mecanografía fiscal que le cuesta lo mismo que un asesor de verdad.

Nuestra solución

BMC cubre la transición completa sin que usted tenga que hacer casi nada. Contactamos directamente con su gestoría anterior para solicitar la documentación necesaria, centralizamos todos sus datos fiscales, revisamos las declaraciones de los últimos cuatro años en busca de errores o mejoras, y asumimos sus obligaciones fiscales sin solución de continuidad. No hay riesgo de perder ningún plazo durante la transición: nos coordinamos para que el cambio sea invisible para la AEAT y para usted. El primer mes incluye una auditoría fiscal completa de su situación: revisamos el régimen tributario aplicable, los gastos deducibles que no se están aprovechando, la estructura de su actividad y cualquier contingencia fiscal que su gestoría anterior pueda haber generado sin decírselo. Esta auditoría ha revelado en el 60% de los casos ahorros o contingencias que el cliente desconocía. El cambio no solo mejora el servicio: habitualmente también mejora su factura fiscal.

Proceso

Como lo hacemos

1

Auditoría gratuita de su situación fiscal actual

Le pedimos sus últimas declaraciones y nos reunimos —presencialmente o por videollamada— para revisar su situación actual. Identificamos errores en declaraciones pasadas, oportunidades fiscales no aprovechadas y posibles contingencias generadas por declaraciones incorrectas. Esta auditoría es gratuita y sin compromiso.

2

Coordinación con su gestoría anterior

Nos encargamos de solicitar a su gestoría anterior toda la documentación necesaria para la transición: libros contables, declaraciones presentadas, modelos de AEAT, información censal y cualquier expediente abierto. Usted no tiene que gestionar ninguna conversación incómoda con su anterior asesor.

3

Migración de datos y continuidad de servicio

Integramos toda la información recibida en nuestra plataforma y asumimos sus obligaciones fiscales sin ningún vacío. Verificamos que todos los datos censales en la AEAT son correctos, revisamos las domiciliaciones y los calendarios de presentación, y nos aseguramos de que no hay ningún plazo en riesgo durante el cambio.

4

Onboarding y primer ejercicio completo

Le presentamos a su gestor asignado en BMC, que conoce su situación en profundidad desde el primer día. Le explicamos qué información necesitamos de usted y cómo prefiere trabajar, y establecemos la cadencia de comunicación. Desde el primer trimestre gestionamos sus obligaciones con los estándares de calidad, proactividad y tiempo de respuesta que BMC garantiza.

0€
Coste de la migración desde su gestoría anterior
<24h
Tiempo de respuesta garantizado a consultas
15%
Ahorro fiscal medio encontrado en auditorías de cambio

Llevaba tres años con la misma gestoría y nunca me llamaban para nada. Me enteré de la deducción por I+D de mi actividad de desarrollo de software por un artículo de internet, no por mi gestor. BMC revisó mis últimas cuatro declaraciones y encontró que podía reclamar 8.400 euros en deducciones no aplicadas. El cambio se pagó solo en el primer año.

Diego Mora Casas Desarrollador autónomo, Autónomo, Valencia

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Señales de que su gestoría actual no está trabajando para usted

Hay una diferencia fundamental entre una gestoría que gestiona obligaciones fiscales y un asesor que trabaja activamente para optimizar la situación tributaria del cliente. Muchos autónomos y pymes pagan por lo segundo y reciben solo lo primero. Estas son las señales más claras de que es hora de cambiar:

  • Las declaraciones llegan presentadas sin aviso previo. Nadie le ha llamado para revisar si ese trimestre hubo gastos extraordinarios, nuevas inversiones o cambios de actividad. La declaración simplemente aparece.
  • Las respuestas tardan días, a veces semanas. Una consulta sobre si un gasto es deducible no debería tener una espera de cuatro días laborables. Si es así, la gestoría gestiona un volumen de clientes que no le permite atenderle bien.
  • Nadie le avisa de cambios normativos que le afectan. Se entera por un artículo de prensa de que ha cambiado el tipo de retención de su sector, o de que hay una nueva deducción para su actividad, sin que su gestor le haya dicho nada.
  • Ha recibido paralelas o recargos por declaraciones incorrectas. Los errores en los modelos tributarios tienen consecuencias que se pagan con intereses y recargos. Una gestoría que comete errores le cuesta más de lo que cobra.
  • El gestor que firmó el contrato lleva tiempo sin coger el teléfono. Le atiende quien esté disponible, sin conocimiento real de su situación.

El coste real de una gestoría que no funciona no es la cuota mensual: es el coste de oportunidad acumulado de deducciones no aplicadas, regímenes fiscales subóptimos y estructuras nunca revisadas.

Cómo cambiar de gestoría paso a paso: no hay penalización ni período de carencia

Cambiar de gestoría es un derecho, no un trámite complicado. No existe período de carencia, no hay penalización en el ámbito fiscal (salvo cláusulas de permanencia contractuales que conviene revisar), y la AEAT no sanciona ni marca de ninguna forma al contribuyente que cambia de representante.

El proceso tiene cuatro pasos:

  1. Decide cambiar y contacta con la nueva gestoría. La primera reunión sirve para revisar su situación actual y detectar si hay plazos inminentes que gestionar durante la transición.
  2. La nueva gestoría solicita la documentación a la anterior. Declaraciones de los últimos cuatro años, libros contables, datos censales, contraseñas de acceso a la AEAT y TGSS. Esta documentación es siempre del cliente. Si la gestoría anterior pone resistencia, la nueva lo gestiona directamente.
  3. Se firma el apoderamiento ante la AEAT. El cliente autoriza a la nueva gestoría a representarle. Es un trámite electrónico que dura minutos.
  4. La nueva gestoría asume las obligaciones sin solución de continuidad. El momento ideal es inicio de trimestre, aunque una transición bien gestionada no deja ningún plazo desatendido en ningún momento del año.

Qué documentación recuperar de su antigua gestoría

La documentación que necesita antes o durante el cambio:

  • Declaraciones presentadas de los últimos cuatro años (modelos 303, 130, 100, 390, 347, 349 según corresponda)
  • Libros Registro de IVA (facturas emitidas y recibidas) en formato electrónico
  • Contabilidad oficial si es sociedad (diario, mayor, balances)
  • Credenciales de acceso al portal de la AEAT y a la TGSS
  • Estado de cualquier expediente de inspección o reclamación en curso

Cuándo cambiar: El inicio de un trimestre (enero, abril, julio, octubre) es el momento ideal. Cambiar en campaña de renta (abril-junio) o en la semana de cierre de un trimestre añade complejidad innecesaria. Si la situación es urgente, el cambio puede hacerse en cualquier momento.

Qué preguntar a su nueva gestoría antes de contratar

No todas las gestorías son iguales. Antes de firmar conviene saber:

  • ¿Quién llevará mi expediente? ¿Habrá gestor asignado fijo o se rotará?
  • ¿Cuál es el tiempo de respuesta garantizado a consultas?
  • ¿Tengo acceso a un portal para consultar mis declaraciones y documentación?
  • ¿Qué está incluido en la cuota mensual y qué tiene coste adicional?
  • ¿Cómo me avisan de cambios normativos que me afecten?

Los rangos orientativos para 2026: autónomos sin empleados, entre 60 y 150 €/mes según complejidad; pymes con contabilidad completa y nóminas, entre 200 y 500 €/mes. Las gestorías que cobran significativamente por debajo de estos rangos suelen compensarlo con tiempos de respuesta lentos o carteras de clientes tan grandes que la atención personalizada es imposible.

La auditoría gratuita de BMC: qué revisamos y qué encontramos habitualmente

La primera reunión con BMC no es una presentación comercial: es una revisión fiscal real de su situación. Analizamos las últimas cuatro declaraciones disponibles y revisamos:

  • El régimen de estimación del IRPF y si es el más eficiente para su nivel de ingresos y gastos reales
  • El régimen de IVA aplicado y si hay mejor alternativa (prorrata, régimen simplificado, recargo de equivalencia)
  • Los gastos deducibles que se han venido aplicando y los que no, pero podrían hacerse (dietas, vehículo, oficina en domicilio, seguros profesionales, suscripciones)
  • Si la estructura actual —autónomo, sociedad, grupo— es la óptima desde el punto de vista fiscal
  • Contingencias fiscales latentes generadas por declaraciones anteriores incorrectas

En las auditorías de cambio realizadas en los últimos 12 meses, BMC ha encontrado una media de 15% de ahorro fiscal respecto a la situación previa. Los hallazgos más frecuentes son gastos deducibles no aplicados, deducciones en cuota no reclamadas (I+D en software, nuevas tecnologías) y regímenes de IVA incorrectos en actividades mixtas o intracomunitarias.

Por qué confiar el cambio a BMC en lugar de gestionarlo usted mismo

El cambio de gestoría bien ejecutado debería ser invisible para el cliente: los plazos se cumplen, la documentación se traslada, y el primer trimestre con la nueva gestoría transcurre sin incidencias. Lo que distingue a BMC no es solo la capacidad de ejecutar esa transición, sino lo que ocurre después.

BMC garantiza por contrato un tiempo de respuesta inferior a 24 horas hábiles a cualquier consulta. Tiene un proceso de revisión fiscal proactiva que genera alertas cuando cambia la normativa aplicable a cada cliente. Cada cliente tiene un gestor asignado con visión completa de su situación, con acceso al equipo especializado de BMC para cuestiones de fiscalidad internacional, operaciones societarias o inspecciones. La auditoría del primer mes —gratuita y sin compromiso— tiene valor en sí misma, independientemente de si decide continuar. Y si BMC encuentra en esa auditoría que su situación actual está bien gestionada, se lo decimos.

FAQ

Preguntas frecuentes

El proceso es más sencillo de lo que la mayoría de los clientes anticipan. Una vez que decide cambiar, BMC se pone en contacto con su gestoría anterior para solicitar toda la documentación que necesitamos: libros contables, declaraciones presentadas, estado de expedientes abiertos y datos censales. Usted firma la documentación de apoderamiento que autoriza a BMC a representarle ante la AEAT, y nosotros gestionamos el resto. El proceso completo de transición suele completarse en una o dos semanas, sin que ningún plazo quede desatendido.
No. La transición se planifica precisamente para que no haya ninguna interrupción. Identificamos todos los plazos de presentación pendientes y nos coordinamos para que el cambio se produzca sin dejar ninguno en el aire. En los casos en que el cambio coincide con un plazo inminente (un trimestre de IVA, una declaración de IRPF), gestionamos ese plazo dentro del proceso de transición para garantizar la presentación en tiempo y forma.
Necesitamos las declaraciones presentadas de los últimos cuatro años (el plazo general de prescripción tributaria), los libros contables en formato electrónico si los tiene, las liquidaciones de los modelos periódicos del ejercicio actual, los datos del Censo de Empresarios y Profesionales actualizados, y cualquier expediente de inspección o reclamación que esté en curso. En la mayoría de los casos, la gestoría anterior está obligada a entregar esta documentación al cliente —es su documentación— aunque a veces ponen resistencia, situación que BMC gestiona directamente.
Es más frecuente de lo que parece. Durante la auditoría inicial, analizamos las declaraciones de los últimos cuatro años para identificar errores que puedan haberse cometido: gastos no deducidos que debían deducirse, bases imponibles incorrectas, regímenes de IVA mal aplicados, deducciones omitidas. Si encontramos errores que le perjudicaron, gestionamos la presentación de declaraciones complementarias o solicitudes de rectificación para recuperar lo que le corresponde. Si encontramos errores que le beneficiaron incorrectamente (lo que también ocurre), le informamos del riesgo y le asesoramos sobre la regularización voluntaria, que siempre es más favorable que una regularización tras una inspección.
El proceso de transición estándar —desde la primera reunión de auditoría hasta que BMC ha asumido completamente todas las obligaciones fiscales del cliente— dura entre dos y cuatro semanas. Los factores que pueden alargar este plazo son la resistencia de la gestoría anterior a entregar la documentación (situación infrecuente pero que ocurre) y la complejidad de la situación fiscal del cliente (grupos de sociedades, actividades en varios regímenes de IVA, expedientes de inspección en curso). Para situaciones estándar (autónomo o sociedad de tamaño pequeño-mediano sin complicaciones especiales), dos semanas es un plazo holgado.
La auditoría del primer mes es una revisión completa de la situación fiscal del cliente que cubre: el régimen de estimación (directa simplificada, directa normal u objetiva en IRPF) y si es el más adecuado para su nivel de ingresos y gastos reales; el régimen de IVA aplicado (general, simplificado, recargo de equivalencia, prorrata) y si es el correcto para su actividad; los gastos deducibles que se han venido aplicando y los que no se han aplicado pero podrían serlo; el análisis de si la estructura actual (autónomo vs. sociedad, o entre distintas formas societarias) es la óptima desde el punto de vista fiscal; y la revisión de cualquier contingencia fiscal abierta o latente. El resultado se entrega en un informe escrito con recomendaciones concretas y cuantificadas cuando es posible.

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