Resumen ejecutivo
El año 2020 sometió a las áreas de operaciones, administración y finanzas de las empresas españolas a una prueba de estrés sin parangón. La pandemia de COVID-19 forzó una digitalización acelerada de procesos que en muchos casos se habían resistido durante años a abandonar el papel y los flujos manuales. En BMC, el departamento de Operaciones gestionó esta transición de manera coordinada con todos nuestros clientes, garantizando la continuidad de los servicios contables, de nóminas y de reporting financiero incluso en los momentos de mayor incertidumbre.
La extensión del plazo para la formulación y aprobación de cuentas anuales fue bienvenida pero no eliminó todos los retos. El retraso promedio en el cierre contable de las empresas medianas alcanzó las 6,2 semanas, reflejo de la complejidad de gestionar ejercicios con incidencias extraordinarias múltiples.
Principales destacados
La gestión de nóminas en ERTE fue el reto operativo dominante del año. Los expedientes de regulación temporal generaron una casuística enormemente compleja: trabajadores a jornada reducida, suspensiones totales, alternancia entre distintas modalidades, complementos voluntarios por parte de la empresa, y exoneraciones de cuotas patronales que variaban en función del tamaño de la empresa y del tipo de ERTE. El equipo de operaciones de BMC procesó más de 2.800 nóminas con incidencias ERTE a lo largo del ejercicio.
La digitalización contable experimentó un salto cualitativo. Las empresas que aún mantenían procesos basados en papel o en reuniones presenciales se vieron obligadas a adoptar plataformas de contabilidad en la nube, herramientas de firma electrónica y sistemas de intercambio de documentación digital. La adopción de herramientas cloud contables creció un 38% respecto a 2019.
La contabilización de las ayudas y subvenciones recibidas —avales ICO, ayudas directas sectoriales, subvenciones de comunidades autónomas— requirió un análisis detallado de su naturaleza jurídica y tratamiento contable. La media de financiación ajena extraordinaria contabilizada por empresa mediana cliente superó los 187.000 euros.
Análisis de procesos operativos
Cierre contable mensual: La pandemia introdujo distorsiones significativas en los procesos de cierre mensual. La necesidad de contabilizar provisiones por insolvencias de clientes, ajustar valoraciones de inventarios depreciados y registrar las ayudas recibidas en el período correcto exigió un mayor esfuerzo de revisión y una comunicación más frecuente con los equipos directivos.
Gestión de tesorería: El seguimiento de los flujos de caja adquirió una relevancia crítica. Las empresas que disponían de modelos de tesorería a treinta, sesenta y noventa días estaban claramente mejor equipadas para gestionar la incertidumbre. Desde BMC impulsamos la implantación de dashboards de tesorería semanales para todos los clientes en situación de tensión de liquidez.
Seguridad Social y cotizaciones: Las exoneraciones de cuotas patronales vinculadas a los ERTEs generaron un volumen de gestión adicional considerable con la Tesorería General de la Seguridad Social. La reconciliación de los importes cotizados, exonerados y aplazados requirió una coordinación estrecha entre los departamentos de nóminas y contabilidad.
Cambios en estándares y normativa contable
El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) emitió durante el ejercicio varias consultas y orientaciones sobre el tratamiento contable de las situaciones derivadas de la pandemia: deterioro de activos, reconocimiento de pérdidas, contabilización de los avales ICO y tratamiento de los arrendamientos renegociados.
La normativa de cuentas anuales amplió los plazos de formulación y aprobación, y el Registro Mercantil adaptó sus procedimientos a la realidad telemática.
Perspectivas
El inicio de 2021 encontró a los departamentos de operaciones con una agenda cargada: la normalización de los procesos de cierre 2020, la gestión de las cuentas anuales con incidencias extraordinarias, la preparación de la campaña del Impuesto sobre Sociedades con bases imponibles complejas, y la transición hacia modelos de trabajo híbrido que consolidarían las ganancias de digitalización obtenidas en el año pandémico.
Nuestro equipo de operaciones y CFO externo continuó acompañando a los clientes en esta nueva realidad, apostando por la automatización y la analítica de datos como palancas de eficiencia operativa sostenida.