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V0207-16 21 de enero de 2016 · SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Criterio vigente
IRPF · Renta · rendimientos del trabajo

La indemnización por daños morales por cese laboral tributa como rendimiento del trabajo

Una persona recibió una indemnización por daños morales tras ser cesada de un puesto interino en la Administración. La DGT determina que, al sustituir salarios no percibidos, la cuantía es un rendimiento del trabajo sin exención.

La cuestión planteada

Tributación en el IRPF de la indemnización.

El criterio de la DGT

La indemnización se califica como rendimiento del trabajo por su carácter sustitutorio de las retribuciones que no se pudieron percibir. Al ser una renta cuya cuantía dependía de una resolución judicial, debe imputarse al período impositivo en que la resolución adquiera firmeza. Esta renta está sujeta a retención a cuenta.

Implicaciones prácticas

  • La indemnización por daños morales no goza de exención por ser un rendimiento del trabajo.
  • El devengo de la renta se produce en el ejercicio en que la resolución judicial adquiere firmeza.
  • La entidad pagadora tiene la obligación de aplicar la retención a cuenta correspondiente.

Puntos de planificación

  • Valorar el impacto de la carga tributaria en el ejercicio de la firmeza judicial.
  • Analizar la correcta imputación temporal de la renta según la resolución.

Checklist

  • Verificar que la indemnización no se haya aplicado como renta exenta.
  • Comprobar que la fecha de imputación coincide con la firmeza de la resolución.
  • Confirmar la aplicación de la retención a cuenta por parte del pagador.
  • Validar la calificación de la renta como rendimiento del trabajo en la declaración.

Por qué importa

Esta consulta establece criterio vinculante para supuestos similares. A continuación, el impacto específico por perfil de contribuyente.

Texto íntegro de la consulta (fuente: DGT)

SECRETARÍA DE ESTADO DE HACIENDA DIRECCIÓN GENERAL DE TRIBUTOS Consultas Vinculantes Documento 1 de 1 Documento seleccionado Nº de consulta V0207-16 Órgano SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Fecha salida 21/01/2016 Normativa Ley 35/2006. Art. 17 Descripción de hechos En ejecución de sentencia, la consultante ha percibido en 2015 una indemnización de 23.762,36 € por daños morales por su cese como personal interino en una Administración pública. Cuestión planteada Tributación en el IRPF de la indemnización. Contestación completa Si bien en la sentencia que establece la obligación de indemnizar se habla de daño moral, en la providencia judicial de 25 de septiembre de 2014, dictada en ejecución de sentencia, se señala que “(…), ante la dificultad de concretar dicho daño moral, que es criterio actual de este Juzgador, a fin de obtener un resarcimiento del perjuicio ocasionado a la actora, partir de los salarios dejados de percibir, como así ha hecho la Sala de Albacete en supuestos similares (…) siendo los salarios dejados de percibir durante ese período de tiempo los que vienen a compensar el daño moral a que hace referencia el FD 4º de la Sentencia de este Juzgado que se pretende ejecutar, cuando no hay motivos para no aplicar dicha ficción (…)”. Posteriormente, el mismo juzgador por providencia de 13 de abril de 2015 aclara que “(…) hay que considerar que la indemnización procedente, tal como solicita la Administración demandada, ha de cifrarse, en los salarios dejados de percibir en el período 1-II-11 hasta el 21-XII-11, deduciendo las cantidades percibidas como prestación por desempleo por la actora en dicho período (...) siendo la cantidad resultante la que habrá de ser abonada por la Administración demandada (…)”. Todo lo anterior nos lleva al artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE del día 30), que define los rendimientos íntegros del trabajo como “todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas”. Con esta configuración de los rendimientos del trabajo, y teniendo en cuenta que la indemnización viene motivada por no haber podido desarrollar la consultante su trabajo al haber sido cesada en su puesto, este Centro directivo viene manteniendo el criterio de que en supuestos como el consultado la calificación que procede otorgar a la indemnización es la de rendimientos del trabajo (no amparada por exención alguna), dado su carácter sustitutorio de las retribuciones de un trabajo que no se pudo desarrollar durante un determinado período de tiempo (en este caso desde 1-II-2011 hasta 21-XII-2011), circunstancia que se ve remarcada por el hecho de deducirse las cantidades percibidas como prestación por desempleo por la consultante en dicho período. Esta calificación como rendimientos del trabajo conlleva su sometimiento a retención a cuenta, pues se trata de rentas sujetas a esta modalidad de pagos a cuenta que son satisfechas por un obligado a retener o ingresar a cuenta; así resulta de lo dispuesto en los artículos 75 y 76 del Reglamento del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo (BOE del día 31). En lo que respecta a la imputación temporal, el artículo 14.1 de la Ley del Impuesto establece como regla general para de los rendimientos del trabajo la de su imputación al período impositivo en que sean exigibles por el perceptor. Ahora bien, junto con la regla general anterior, el apartado 2 del mismo artículo 14 recoge unas reglas especiales de imputación temporal, reglas de las que procede mencionar aquí la incluida en su párrafo a), donde se establece lo siguiente: "Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza". Por tanto, procederá imputar la totalidad de la indemnización al período impositivo en el que la resolución judicial que cuantifica de forma definitiva la indemnización adquiera firmeza: 2015, según resulta de la documentación que obra en el expediente. Lo que comunico a usted con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (BOE del día 18).

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