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V0108-21 28 de enero de 2021 · SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Criterio vigente
IRPF · Renta · imputación temporal

Los atrasos por sentencia judicial se imputan al año de firmeza y pueden aplicar la reducción del 30%

Una médica recibió el abono de sueldos no percibidos tras una sentencia judicial firme. La DGT determina que estos atrasos se imputan al ejercicio en que la sentencia adquiere firmeza y que pueden beneficiarse de la reducción por periodos de generación superiores a dos años.

La cuestión planteada

Tributación en el IRPF.

El criterio de la DGT

Los atrasos por retribuciones no satisfechas debido a una resolución judicial pendiente se imputan al periodo impositivo en que la sentencia adquiere firmeza. Al ser un periodo de generación superior a dos años, procede la reducción del 30% del artículo 18.2 de la Ley del IRPF, siempre que no se haya aplicado en los cinco periodos anteriores. Los intereses de demora, por su carácter indemnizatorio, tributan como ganancias patrimoniales en el periodo en que se cuantifican y acuerda su abono, integrándose en la base imponible del ahorro.

Implicaciones prácticas

  • La imputación de los atrasos se realiza en el ejercicio en que la sentencia judicial adquiere firmeza.
  • Los atrasos permiten aplicar la reducción del 30% si el periodo de generación supera los dos años.
  • Los intereses de demora tributan como ganancias patrimoniales en la base imponible del ahorro.
  • La reducción del 30% solo es aplicable si no se ha utilizado en los cinco periodos impositivos anteriores.

Puntos de planificación

  • Valorar el impacto fiscal de la firmeza de la sentencia en el ejercicio corriente.
  • Analizar la composición de la cuantía recibida para separar retribuciones de intereses de demora.
  • Verificar el uso de la reducción por periodos de generación superiores a dos años en ejercicios previos.

Checklist

  • Confirmar la fecha de firmeza de la resolución judicial.
  • Verificar que el periodo de generación de los atrasos sea superior a dos años.
  • Comprobar que no se haya aplicado la reducción del artículo 18.2 de la LIRPF en los cinco años anteriores.
  • Separar los intereses de demora de la cuantía principal de los atrasos.
  • Asignar los intereses de demora a la base imponible del ahorro.

Por qué importa

Esta consulta establece criterio vinculante para supuestos similares. A continuación, el impacto específico por perfil de contribuyente.

Texto íntegro de la consulta (fuente: DGT)

SECRETARÍA DE ESTADO DE HACIENDA DIRECCIÓN GENERAL DE TRIBUTOS Consultas Vinculantes Documento 1 de 1 Documento seleccionado Nº de consulta V0108-21 Órgano SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Fecha salida 28/01/2021 Normativa Ley 35/2006, art. 14 Descripción de hechos La consultante, médica en un hospital público, fue sancionada en 2016 con cuatro años y 100 días de suspensión de empleo y sueldo. Iniciado procedimiento contencioso administrativo contra la resolución sancionadora, se obtiene sentencia estimatoria por caducidad del expediente disciplinario, lo que da lugar al abono en noviembre de 2020 de las retribuciones dejadas de percibir junto con los intereses de demora. Cuestión planteada Tributación en el IRPF. Contestación completa Desde la calificación como rendimientos del trabajo que —conforme con lo dispuesto en el artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio, publicada en el BOE del día 29— procede otorgar a los atrasos percibidos en noviembre de 2020, y que se corresponden con retribuciones dejadas de percibir durante la suspensión de funciones (empleo y sueldo) que ha afectado a la consultante desde 2016 a 2020, para determinar sobre su imputación temporal se hace preciso acudir al artículo 14 de la Ley del Impuesto, artículo que en su apartado 1 establece como regla general para los rendimientos del trabajo su imputación “al período impositivo en que sean exigibles por su perceptor”. Ahora bien, junto con esta regla general el apartado 2 del mismo artículo incluye unas reglas especiales de imputación temporal, reglas de las que procede mencionar aquí la recogida en su párrafo a), donde se establece lo siguiente: "Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza". La aplicación de la normativa expuesta al supuesto planteado nos lleva a concluir que procederá imputar al período impositivo de adquisición de firmeza de la sentencia judicial —período impositivo 2020, según se indica en el escrito de consulta: “(…) dicha sentencia volvió a ser recurrida, siendo nuevamente desestimada el 13 de marzo de 2020 en sentencia firme sin posibilidad de recurso”— los rendimientos dejados de percibir en el período de tiempo en el que la consultante estuvo suspendida de empleo y sueldo (desde 4 de abril de 2016 hasta 20 de mayo de 2020, fecha de reincorporación de la consultante a su trabajo, tal como resulta de la documentación aportada con el escrito de consulta). Una vez determinada la imputación temporal a un único período impositivo, la exigibilidad conjunta de su importe y su extensión temporal a lo largo de un período que abarca más de dos años nos llevan a afirmar que al importe acumulado por estos “atrasos” le resultará aplicable la reducción del 30 por 100 que el artículo 18.2 de la Ley del Impuesto establece para los rendimientos íntegros del trabajo que tengan un período de generación superior a dos años, cuando se imputen en un único período impositivo, siendo necesario además que en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores no se hubieran obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años a los que hubiera aplicado la reducción, tal como se recoge en el mencionado precepto: “El 30 por ciento de reducción, en el caso de rendimientos íntegros distintos de los previstos en el artículo 17.2. a) de esta Ley que tengan un período de generación superior a dos años, así como aquellos que se califiquen reglamentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, cuando, en ambos casos, sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo siguiente, se imputen en un único período impositivo. Tratándose de rendimientos derivados de la extinción de una relación laboral, común o especial, se considerará como período de generación el número de años de servicio del trabajador. En caso de que estos rendimientos se cobren de forma fraccionada, el cómputo del período de generación deberá tener en cuenta el número de años de fraccionamiento, en los términos que reglamentariamente se establezcan. Estos rendimientos no se tendrán en cuenta a efectos de lo establecido en el párrafo siguiente. No obstante, esta reducción no resultará de aplicación a los rendimientos que tengan un período de generación superior a dos años cuando, en el plazo de los cinco períodos impositivos anteriores a aquél en el que resulten exigibles, el contribuyente hubiera obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años, a los que hubiera aplicado la reducción prevista en este apartado. La cuantía del rendimiento íntegro a que se refiere este apartado sobre la que se aplicará la citada reducción no podrá superar el importe de 300.000 euros anuales. (…)”. En cuanto a los intereses, debe señalarse que en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas los intereses percibidos por el contribuyente tienen diferente calificación, en función de su naturaleza remuneratoria o indemnizatoria. Los intereses remuneratorios constituyen la contraprestación, bien de la entrega de un capital que debe ser reintegrado en el futuro, bien del aplazamiento en el pago, otorgado por el acreedor o pactado por las partes. Estos intereses tributarán en el impuesto como rendimientos del capital mobiliario, salvo cuando, de acuerdo con lo previsto en el artículo 25 de la Ley 35/2006 proceda calificarlos como rendimientos de la actividad empresarial o profesional. Por su parte, los intereses indemnizatorios tienen como finalidad resarcir al acreedor por los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de una obligación o el retraso en su correcto cumplimiento. Estos intereses, debido precisamente a su carácter indemnizatorio, no pueden calificarse como rendimientos del capital mobiliario, lo que nos lleva al ámbito de las ganancias patrimoniales. La determinación legal del concepto de ganancias y pérdidas patrimoniales se recoge en el artículo 33.1 de la Ley del Impuesto estableciendo que “son ganancias y pérdidas patrimoniales las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél, salvo que por esta Ley se califiquen como rendimientos”. Partiendo de ese concepto y de lo dispuesto en el artículo 25 de la misma ley, los intereses objeto de consulta han de tributar como ganancias patrimoniales, en cuanto comportan una incorporación de dinero al patrimonio del contribuyente —no calificable como rendimientos— que da lugar a la existencia de una ganancia patrimonial, tal como dispone el citado artículo 33.1 de la Ley del Impuesto. Ganancia patrimonial no amparada por ninguno de los supuestos de exención establecidos legalmente y que, al no proceder de una transmisión, debe cuantificarse en el importe percibido por tal concepto. Así resulta de lo dispuesto en el artículo 34.1,b) de la misma ley, donde se determina que “el importe de las ganancias o pérdidas patrimoniales será en los demás supuestos (distintos del de transmisión), el valor de mercado de los elementos patrimoniales o partes proporcionales en su caso”. Una vez establecida —dado su carácter indemnizatorio— la calificación como ganancia patrimonial de los intereses a percibir por la consultante como consecuencia de la sentencia judicial, el siguiente paso es determinar el período de imputación. A la imputación temporal de las ganancias patrimoniales se refiere el artículo 14.1 c) de la Ley del Impuesto estableciendo como regla general que “se imputarán al período impositivo en que tenga lugar la alteración patrimonial”. Por tanto, la imputación de los intereses a que da lugar la sentencia favorable a la consultante procederá realizarla en este caso al período impositivo en el que tiene lugar su reconocimiento, esto es: 2020, pues es en este período cuando se cuantifican (desde 4 de abril de 2016 hasta 20 de mayo de 2020) y se acuerde su abono. A todo lo expuesto hay que añadir que tradicionalmente, con la normativa del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas anterior a la actualmente vigente, en cuanto estos intereses indemnizaran un período superior a un año, este Centro mantenía como criterio interpretativo que su integración procedía realizarla en la parte especial de la renta del período impositivo; desaparecido este concepto en la Ley 35/2006, el mantenimiento de una continuidad en la aplicación de este criterio interpretativo, unido a la inclusión en la renta del ahorro de los intereses que constituyen rendimientos del capital mobiliario, nos llevan a concluir que los intereses analizados procederá integrarlos en la base imponible del ahorro, en aplicación del artículo 49.1,b) de la Ley del Impuesto. Lo que comunico a usted con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria (BOE del día 18).

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