Ir al contenido
Volver al índice
V1111-15 13 de abril de 2015 · SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Criterio vigente
IRPF · Renta · rendimientos del trabajo

Los pagos del FOGASA por salarios impagados e indemnización se imputan al ejercicio en que eran exigibles o adquirieron firmeza

Una trabajadora consultó cuándo debía declarar los pagos recibidos de FOGASA en 2014 por salarios de 2012 e indemnización por despido. La DGT responde que debe realizar autoliquidaciones complementarias de los años correspondientes sin sanción.

La cuestión planteada

Cuestión planteada Imputación temporal del importe recibido del FOGASA.

El criterio de la DGT

Los salarios impagados se imputan al periodo en que eran exigibles, en este caso 2012. La indemnización por despido improcedente se imputa al periodo en que la resolución judicial que reconoce el derecho adquiere firmeza, en este caso 2013. Al percibirse en un periodo distinto por circunstancias no imputables al contribuyente, se debe presentar autoliquidación complementaria sin sanción ni intereses.

Implicaciones prácticas

  • Los salarios impagados deben declararse en el ejercicio en que eran exigibles.
  • La indemnización por despido debe imputarse al ejercicio en que la resolución judicial adquiere firmeza.
  • El cobro efectivo en un ejercicio distinto al de exigibilidad o firmeza obliga a presentar autoliquidaciones complementarias.

Puntos de planificación

  • Valorar la correcta asignación temporal de ingresos por conceptos laborales distintos según su origen.
  • Evaluar la necesidad de rectificar declaraciones de ejercicios anteriores ante cobros de organismos de garantía.

Checklist

  • Identificar el ejercicio en que los salarios eran exigibles.
  • Determinar la fecha de firmeza de la resolución judicial para la indemnización.
  • Verificar si el cobro de FOGASA se produjo en un ejercicio distinto a los anteriores.
  • Comprobar la presentación de autoliquidaciones complementarias para evitar sanciones.

Por qué importa

Esta consulta establece criterio vinculante para supuestos similares. A continuación, el impacto específico por perfil de contribuyente.

Texto íntegro de la consulta (fuente: DGT)

SECRETARÍA DE ESTADO DE HACIENDA DIRECCIÓN GENERAL DE TRIBUTOS Consultas Vinculantes Documento 1 de 1 Documento seleccionado Nº de consulta V1111-15 Órgano SG de Impuestos sobre la Renta de las Personas Físicas Fecha salida 13/04/2015 Normativa LIRPF. Ley 35/2006, Art. 14 Descripción de hechos En el año 2014, el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) resolvió ordenar el pago a la consultante de determinada cantidad en concepto de las salarios adeudados por la empresa para la que trabajaba y que corresponden a nóminas del año 2012. Asimismo se resuelve pagar determinada cantidad en concepto de indemnización como consecuencia de despido declarado improcedente. Todo ello como consecuencia de resolución judicial dictada al efecto en fecha 23 de enero de 2013. Cuestión planteada Imputación temporal del importe recibido del FOGASA. Contestación completa El artículo 17.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de la leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (BOE de 29 de noviembre), en adelante LIRPF, define los rendimientos íntegros del trabajo como “todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas”. Partiendo de la calificación de las rentas percibidas por la consultante del FOGASA en el año 2014 (tanto los salarios impagados con anterioridad a su despido como la indemnización por despido improcedente conforme a sentencia judicial), como rendimientos del trabajo, en cuanto a su imputación temporal, el artículo 14.1 a) de la LIRPF, establece, como regla general, que los rendimientos del trabajo se imputan al período impositivo en que son exigibles por su perceptor. Junto a esta regla general, el apartado 2 de dicho artículo contiene ciertas reglas especiales, entre ellas, dispone lo siguiente: “a) Cuando no se hubiera satisfecho la totalidad o parte de una renta, por encontrarse pendiente de resolución judicial la determinación del derecho a su percepción o su cuantía, los importes no satisfechos se imputarán al período impositivo en que aquélla adquiera firmeza. b) Cuando por circunstancias justificadas no imputables al contribuyente, los rendimientos derivados del trabajo se perciban en períodos impositivos distintos a aquéllos en que fueron exigibles, se imputarán a éstos, practicándose, en su caso, autoliquidación complementaria, sin sanción ni intereses de demora ni recargo alguno. Cuando concurran las circunstancias previstas en el párrafo a) anterior, los rendimientos se considerarán exigibles en el período impositivo en que la resolución judicial adquiera firmeza. La autoliquidación se presentará en el plazo que media entre la fecha en que se perciban y el final del inmediato siguiente plazo de declaraciones por el impuesto." Conforme a lo señalado, a partir del momento en que la consultante percibe el pago del FOGASA de las cantidades en concepto de salarios impagados correspondientes a meses anteriores a la fecha en que se produjo su despido (año 2012) procederá imputarlas al período impositivo de su exigibilidad que según lo manifestado en la consulta sería 2012, pues se trata según los términos de la sentencia de cantidades reclamadas por impago. Por otro lado, la indemnización por despido improcedente deberá imputarse al período impositivo en el que haya adquirido firmeza la sentencia en que la misma se reconoce, esto es, nace el reconocimiento del derecho a su percepción en la propia resolución judicial, y que según los datos aportados será 2013. Por lo tanto, la consultante deberá practicar autoliquidaciones complementarias de ambos periodos impositivos en el plazo que medie entre la fecha en que se perciban y el final del inmediato siguiente plazo de declaraciones por el impuesto, sin sanción ni intereses de demora ni recargo alguno. En tales autoliquidaciones complementarias deberán reflejarse tanto los rendimientos íntegros del trabajo percibidos, como las retenciones correspondientes a dichos rendimientos, ya que —con carácter general— la obligación de retener nace en el momento en que se satisfacen o abonan las rentas (artículo 78.1 del Reglamento del Impuesto, aprobado por el Real Decreto 439/2007, de 30 de marzo -BOE de 31de marzo-). A su vez, el artículo 79 del mismo Reglamento señala que “las retenciones o ingresos a cuenta se imputarán por los contribuyentes al período en que se imputen las rentas sometidas a retención o ingreso a cuenta, con independencia del momento en que se hayan practicado”. Asimismo deberán reflejarse en las autoliquidaciones complementarias, junto con los rendimientos íntegros, los gastos deducibles correspondientes a las nóminas satisfechas, dado que las reglas de imputación temporal antes referidas afectan a “Los ingresos y gastos que determinan la renta a incluir en la base del impuesto…” (artículo 14.1 de la LIRPF), viniendo determinado el rendimiento neto del trabajo por “…el resultado de disminuir el rendimiento íntegro en el importe de los gastos deducibles” (artículo 19.1 de la LIRPF). Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.

Aplicarlo a un caso real

Lo que aquí se publica, aplicado a una empresa o a un caso concreto. La primera reunión es gratuita.

Email
Contacto