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Due diligence en startups: lo que los inversores necesitan saber antes de invertir

Invertir en una startup sin una due diligence adecuada es asumir riesgos que pueden anular el retorno de la inversión. La propiedad intelectual sobre el código no asegurada correctamente, el cap table con participaciones fantasmas de ex-cofundadores, los contratos con clientes que el inversor no conocía, la deuda fiscal acumulada por errores en la estructuración de los primeros ejercicios, o los riesgos regulatorios en mercados supervisados son hallazgos frecuentes en las due diligences de startups que ningún inversor quiere descubrir después del cierre.

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Por qué BM Consulting

Asesoramiento especializado y trato personal

En BMC realizamos due diligences específicas para inversiones en startups y scale-ups: análisis del cap table y de los instrumentos de inversión existentes, revisión de los contratos de trabajo con empleados clave, verificación de la propiedad intelectual, revisión fiscal de los primeros ejercicios, y análisis de los riesgos regulatorios del modelo de negocio. Entregamos un informe ejecutivo orientado a la toma de decisión del inversor.

  • La due diligence de una startup analiza

    propiedad intelectual, contratos laborales, RGPD, cap table, rondas anteriores y contingencias fiscales.

  • Los contratos con empleados sin cláusula de cesión de PI son una de las contingencias más frecuentes — y más fáciles de documentar mal.

  • El cap table debe reflejar con exactitud todas las opciones concedidas y los convertibles — las inconsistencias bloquean rondas.

  • La ciberseguridad es un factor crítico en la due diligence de startups con datos sensibles de clientes empresariales.

Cómo trabajamos

Del primer contacto al cierre del expediente

  1. Revisión del cap table y documentación societaria

    Verificamos la estructura del cap table, los instrumentos de inversión existentes (SAFEs, préstamos convertibles, notas convertibles), los derechos de los inversores actuales (liquidation preferences, anti-dilución, derechos de información) y los estatutos y pacto de socios vigentes.

  2. Propiedad intelectual y contratos clave

    Verificamos que la startup es titular de toda la propiedad intelectual relevante: revisamos los contratos de empleados y freelancers para confirmar la cesión de derechos de PI, el registro de marcas, las licencias de software de terceros y los contratos con los clientes más relevantes.

  3. Revisión fiscal y laboral

    Revisamos los tres primeros ejercicios fiscales de la startup para identificar contingencias tributarias relevantes, el cumplimiento de las obligaciones laborales (alta de empleados, retenciones, stock options) y la situación con la Seguridad Social. Analizamos si la empresa cumple los requisitos para acogerse al régimen de la Ley Startups.

  4. Análisis regulatorio del modelo de negocio

    Para startups en sectores regulados (fintech, medtech, legaltech, edtech), analizamos si el modelo de negocio requiere licencia o autorización administrativa y si la empresa la tiene o está en proceso de obtenerla. Identificamos los riesgos regulatorios que pueden afectar a la escalabilidad del negocio.

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El problema

Invertir en una startup sin una due diligence adecuada es asumir riesgos que pueden anular el retorno de la inversión. La propiedad intelectual sobre el código no asegurada correctamente, el cap table con participaciones fantasmas de ex-cofundadores, los contratos con clientes que el inversor no conocía, la deuda fiscal acumulada por errores en la estructuración de los primeros ejercicios, o los riesgos regulatorios en mercados supervisados son hallazgos frecuentes en las due diligences de startups que ningún inversor quiere descubrir después del cierre.

Nuestra solución

En BMC realizamos due diligences específicas para inversiones en startups y scale-ups: análisis del cap table y de los instrumentos de inversión existentes, revisión de los contratos de trabajo con empleados clave, verificación de la propiedad intelectual, revisión fiscal de los primeros ejercicios, y análisis de los riesgos regulatorios del modelo de negocio. Entregamos un informe ejecutivo orientado a la toma de decisión del inversor.

Proceso

Como lo hacemos

1

Revisión del cap table y documentación societaria

Verificamos la estructura del cap table, los instrumentos de inversión existentes (SAFEs, préstamos convertibles, notas convertibles), los derechos de los inversores actuales (liquidation preferences, anti-dilución, derechos de información) y los estatutos y pacto de socios vigentes.

2

Propiedad intelectual y contratos clave

Verificamos que la startup es titular de toda la propiedad intelectual relevante: revisamos los contratos de empleados y freelancers para confirmar la cesión de derechos de PI, el registro de marcas, las licencias de software de terceros y los contratos con los clientes más relevantes.

3

Revisión fiscal y laboral

Revisamos los tres primeros ejercicios fiscales de la startup para identificar contingencias tributarias relevantes, el cumplimiento de las obligaciones laborales (alta de empleados, retenciones, stock options) y la situación con la Seguridad Social. Analizamos si la empresa cumple los requisitos para acogerse al régimen de la Ley Startups.

4

Análisis regulatorio del modelo de negocio

Para startups en sectores regulados (fintech, medtech, legaltech, edtech), analizamos si el modelo de negocio requiere licencia o autorización administrativa y si la empresa la tiene o está en proceso de obtenerla. Identificamos los riesgos regulatorios que pueden afectar a la escalabilidad del negocio.

Due diligence en startups: diferente a la de una empresa tradicional

La due diligence de una inversión en una startup es diferente a la de una empresa tradicional en aspectos relevantes. Los activos más importantes —la propiedad intelectual sobre el código, los algoritmos y la marca— son intangibles que no aparecen en el balance pero cuya titularidad correcta es crítica. El cap table puede incluir instrumentos convertibles cuyo efecto dilutivo solo se materializa en el futuro. Los riesgos regulatorios del modelo de negocio pueden ser el factor que determina si la startup puede escalar o no. Y la documentación puede ser escasa o desorganizada si los fundadores se han centrado en el producto en lugar de en la estructura legal.

En BMC realizamos due diligences específicamente diseñadas para el ecosistema startup: ágiles en el proceso, focalizadas en los riesgos más relevantes para el inversor y entregadas en un formato ejecutivo que facilita la toma de decisión.

Cap table: el activo más crítico y el más frecuentemente mal estructurado

El cap table —la tabla de capitalización que muestra quién tiene qué porcentaje de la empresa y en qué condiciones— es el primer elemento que revisa cualquier inversor en una startup. Un cap table mal estructurado puede revelar: cofundadores con participaciones no sujetas a vesting que abandonaron la empresa pronto y mantienen porcentajes significativos sin aportar nada, instrumentos convertibles con condiciones desfavorables para los inversores futuros, o derechos de preferencia acumulados que hacen que en un exit moderado los fundadores no reciban prácticamente nada.

Revisamos el cap table, verificamos la consistencia entre los instrumentos existentes y el libro de socios del Registro Mercantil, y calculamos el cap table post-conversión para que el inversor conozca su posición real antes de invertir.

Propiedad intelectual: verificar lo que parece obvio

La propiedad intelectual de una startup tecnológica —el código, los algoritmos, los datos, la marca— es su activo más valioso. Pero la titularidad de esa propiedad intelectual no es automática: requiere contratos correctos con todos los que han contribuido a crearla. Un freelance que desarrolló parte del producto sin ceder los derechos de PI a la empresa puede técnicamente reclamar la propiedad del código que desarrolló. Un empleado que firmó un contrato sin cláusula de cesión está en una situación similar. Verificamos que todos los contratos relevantes establecen correctamente la cesión de derechos de propiedad intelectual a la startup.

Riesgos regulatorios: el freno invisible al crecimiento

Para startups en sectores regulados —fintech, medtech, legaltech, edtech, proptech— los riesgos regulatorios pueden ser el factor limitante del modelo de negocio. Una fintech que procesa pagos sin la licencia adecuada de entidad de pago, una medtech que comercializa un dispositivo médico sin el marcado CE, o una startup de intermediación inmobiliaria sin la habilitación necesaria son ejemplos de situaciones donde la startup puede estar operando en un área gris que el regulador puede cerrar en cualquier momento.

Analizamos el modelo de negocio específico de la startup, identificamos las actividades reguladas y verificamos el cumplimiento o el estado del proceso de autorización.

Solicite información sobre nuestro proceso de due diligence para startups para su próxima operación de inversión.

FAQ

Preguntas frecuentes

La revisión del cap table incluye: verificación de las participaciones de cada socio y su origen (aportación dineraria, no dineraria, conversión de préstamo), revisión de los instrumentos convertibles pendientes y su impacto en el cap table post-conversión, análisis de los acuerdos de co-inversión y derechos de participación pro-rata en futuras rondas, verificación del vesting schedule de los fundadores y empleados con participaciones, y revisión de los derechos especiales asociados a las participaciones de inversores anteriores (liquidation preferences, antidilución). Un cap table limpio y bien documentado es una de las señales de madurez de una startup.
Los problemas más frecuentes son: código desarrollado por freelancers o proveedores externos sin cesión expresa de los derechos de propiedad intelectual a la empresa, empleados que trabajaron en el desarrollo del producto sin contrato que establezca que la PI pertenece a la empresa, uso de software open source con licencias incompatibles con el modelo de negocio (copyleft), marcas no registradas que resultan estar ya registradas por terceros, y dependencia crítica de proveedores de tecnología sin contratos que garanticen la continuidad del servicio.
En fintech: la necesidad de licencia como entidad de pago, entidad de dinero electrónico o entidad de crédito para determinados modelos de negocio. En medtech o healthtech: el régimen de dispositivos médicos (Reglamento UE 2017/745) y la necesidad de marcado CE. En legaltech: la delimitación entre información jurídica y asesoramiento legal (actividad reservada a abogados). En edtech: el cumplimiento de la normativa de protección de datos de menores. En proptech: la necesidad de habilitación para la intermediación inmobiliaria en determinados modelos de negocio.
Una due diligence estándar de una startup en ronda seed o Serie A puede completarse en dos o tres semanas desde que la empresa comparte el data room completo. La celeridad depende fundamentalmente de la disponibilidad y organización de la documentación por parte de la startup. Una startup con el data room bien organizado y la documentación actualizada transmite una señal positiva al inversor y acelera el proceso de due diligence.
El data room es el repositorio de documentación que la startup comparte con los inversores durante la due diligence. Debe incluir: documentación societaria (escrituras, estatutos, libro de socios, pacto de socios), documentación de rondas anteriores (contratos de inversión, SAFEs, préstamos convertibles), contratos de empleados clave y directivos, contratos con los principales clientes y proveedores, documentación de propiedad intelectual (contratos de cesión, registros de marca, licencias), estados financieros de los últimos ejercicios, declaraciones fiscales de los últimos ejercicios, y cualquier litigio o reclamación pendiente.
La due diligence de ciberseguridad de una startup tecnológica analiza: las políticas de seguridad de la información implementadas (ISO 27001 si está certificada, o sus equivalentes), el historial de incidentes de seguridad (brechas de datos, ataques de ransomware, accesos no autorizados) y la gestión que se hizo de ellos, el estado de cumplimiento del RGPD (registro de tratamientos, evaluaciones de impacto, DPA con proveedores), la arquitectura de seguridad de la plataforma tecnológica (cifrado, control de accesos, gestión de vulnerabilidades), y si la startup ha sido objeto de auditorías de seguridad externas (pentesting). Para startups que tienen clientes empresariales con datos sensibles, el estado de la ciberseguridad es un factor determinante en la valoración.

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Preguntas frecuentes

Preguntas sobre Due Diligence para Startups y Empresas Tecnológicas

La revisión del cap table incluye: verificación de las participaciones de cada socio y su origen (aportación dineraria, no dineraria, conversión de préstamo), revisión de los instrumentos convertibles pendientes y su impacto en el cap table post-conversión, análisis de los acuerdos de co-inversión y derechos de participación pro-rata en futuras rondas, verificación del vesting schedule de los fundadores y empleados con participaciones, y revisión de los derechos especiales asociados a las participaciones de inversores anteriores (liquidation preferences, antidilución). Un cap table limpio y bien documentado es una de las señales de madurez de una startup.
Los problemas más frecuentes son: código desarrollado por freelancers o proveedores externos sin cesión expresa de los derechos de propiedad intelectual a la empresa, empleados que trabajaron en el desarrollo del producto sin contrato que establezca que la PI pertenece a la empresa, uso de software open source con licencias incompatibles con el modelo de negocio (copyleft), marcas no registradas que resultan estar ya registradas por terceros, y dependencia crítica de proveedores de tecnología sin contratos que garanticen la continuidad del servicio.
En fintech: la necesidad de licencia como entidad de pago, entidad de dinero electrónico o entidad de crédito para determinados modelos de negocio. En medtech o healthtech: el régimen de dispositivos médicos (Reglamento UE 2017/745) y la necesidad de marcado CE. En legaltech: la delimitación entre información jurídica y asesoramiento legal (actividad reservada a abogados). En edtech: el cumplimiento de la normativa de protección de datos de menores. En proptech: la necesidad de habilitación para la intermediación inmobiliaria en determinados modelos de negocio.
Una due diligence estándar de una startup en ronda seed o Serie A puede completarse en dos o tres semanas desde que la empresa comparte el data room completo. La celeridad depende fundamentalmente de la disponibilidad y organización de la documentación por parte de la startup. Una startup con el data room bien organizado y la documentación actualizada transmite una señal positiva al inversor y acelera el proceso de due diligence.
El data room es el repositorio de documentación que la startup comparte con los inversores durante la due diligence. Debe incluir: documentación societaria (escrituras, estatutos, libro de socios, pacto de socios), documentación de rondas anteriores (contratos de inversión, SAFEs, préstamos convertibles), contratos de empleados clave y directivos, contratos con los principales clientes y proveedores, documentación de propiedad intelectual (contratos de cesión, registros de marca, licencias), estados financieros de los últimos ejercicios, declaraciones fiscales de los últimos ejercicios, y cualquier litigio o reclamación pendiente.
La due diligence de ciberseguridad de una startup tecnológica analiza: las políticas de seguridad de la información implementadas (ISO 27001 si está certificada, o sus equivalentes), el historial de incidentes de seguridad (brechas de datos, ataques de ransomware, accesos no autorizados) y la gestión que se hizo de ellos, el estado de cumplimiento del RGPD (registro de tratamientos, evaluaciones de impacto, DPA con proveedores), la arquitectura de seguridad de la plataforma tecnológica (cifrado, control de accesos, gestión de vulnerabilidades), y si la startup ha sido objeto de auditorías de seguridad externas (pentesting). Para startups que tienen clientes empresariales con datos sensibles, el estado de la ciberseguridad es un factor determinante en la valoración.
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