Un comerciante acogido al régimen de recargo de equivalencia pregunta si la renuncia a sus derechos de arrendamiento de un local está sujeta a IVA. La DGT señala que la operación está sujeta al impuesto, pero la obligación de liquidarlo y pagarlo depende de si el local se usaba exclusivamente para la actividad del régimen especial.
Cuestión planteada Tributación por el Impuesto sobre el Valor Añadido de la renuncia a los mencionados derechos de arrendamiento del local.
La rescisión de un contrato de arrendamiento de un inmueble afecto a una actividad empresarial constituye una prestación de servicios sujeta al IVA. Si los derechos de arrendamiento se han utilizado exclusivamente para una actividad sometida al régimen de recargo de equivalencia, el arrendatario no está obligado a liquidar ni pagar el impuesto repercutido. No obstante, si el local se afectaba a varias actividades y alguna no estaba en dicho régimen, sí debe realizar la liquidación y el pago.
Esta consulta establece criterio vinculante para supuestos similares. A continuación, el impacto específico por perfil de contribuyente.
SECRETARÍA DE ESTADO DE HACIENDA DIRECCIÓN GENERAL DE TRIBUTOS Consultas Vinculantes Documento 1 de 1 Documento seleccionado Nº de consulta V2858-17 Órgano SG de Impuestos sobre el Consumo Fecha salida 03/11/2017 Normativa Ley 37/1992 art. 11-78-154 Descripción de hechos El consultante ejerce la actividad de venta al por menor de artículos de deporte y caza en un local alquilado. Por esta actividad está acogido al régimen especial del recargo de equivalencia. El consultante va a renunciar a los derechos de arrendamiento del citado local en el que realiza su actividad empresarial a cambio de una cantidad de dinero. Cuestión planteada Tributación por el Impuesto sobre el Valor Añadido de la renuncia a los mencionados derechos de arrendamiento del local. Contestación completa 1.- El artículo 4, apartado uno, de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido (BOE del 29 de diciembre) establece que “estarán sujetas al Impuesto las entregas de bienes y prestaciones de servicios realizadas en el ámbito espacial del Impuesto por empresarios o profesionales a título oneroso, con carácter habitual u ocasional, en el desarrollo de su actividad empresarial o profesional, incluso si se efectúan en favor de los propios socios, asociados, miembros o partícipes de las entidades que las realicen.”. Por su parte, la letra b), del apartado dos, del referido artículo 4 de la Ley, dispone que “se entenderán realizadas en el desarrollo de una actividad empresarial o profesional: b) Las transmisiones o cesiones de uso a terceros de la totalidad o parte de cualesquiera de los bienes o derechos que integren el patrimonio empresarial o profesional de los sujetos pasivos, incluso las efectuadas con ocasión del cese en el ejercicio de las actividades económicas que determinan la sujeción al Impuesto.”. Por otra parte, el artículo 11, apartado uno, de la Ley 37/1992, preceptúa que “a los efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido, se entenderá por prestación de servicios toda operación sujeta al citado tributo que, de acuerdo con dicha Ley, no tenga la consideración de entrega, adquisición intracomunitaria o importación de bienes.”. De acuerdo con lo expuesto, con carácter general debe considerarse que la rescisión de un contrato de arrendamiento de un bien inmueble afecto al ejercicio de una actividad empresarial o profesional, como la desarrollada por el consultante, constituye una renuncia a sus derechos por parte del arrendatario que tiene la consideración de una prestación de servicios sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido cuando éste tiene la consideración de empresario o profesional a efectos de dicho Impuesto. 2.- El artículo 78, apartado uno, de la Ley 37/1992 declara que la base imponible del Impuesto estará constituida por el importe total de la contraprestación de las operaciones sujetas al mismo procedente del destinatario o de terceras personas. 3.- El artículo 154 de la Ley 37/1992 establece, en su apartado dos, lo siguiente: “Dos. Los sujetos pasivos sometidos a este régimen especial no estarán obligados a efectuar la liquidación ni el pago del Impuesto a la Hacienda Pública en relación con las operaciones comerciales por ellos efectuadas a las que resulte aplicable este régimen especial, ni por las transmisiones de los bienes o derechos utilizados exclusivamente en dichas actividades, con exclusión de las entregas de bienes inmuebles sujetas y no exentas, por las que el transmitente habrá de repercutir, liquidar e ingresar las cuotas del Impuesto devengadas. Tampoco podrán deducir las cuotas soportadas por las adquisiciones o importaciones de bienes de cualquier naturaleza o por los servicios que les hayan sido prestados, en la medida en que dichos bienes o servicios se utilicen en la realización de las actividades a las que afecte este régimen especial. A efectos de la regularización de deducciones por bienes de inversión, la prorrata de deducción aplicable en este sector diferenciado de actividad económica durante el período en que el sujeto pasivo esté sometido a este régimen especial será cero. No procederá efectuar la regularización a que se refiere el artículo 110 de esta Ley en los supuestos de transmisión de bienes de inversión utilizados exclusivamente para la realización de actividades sometidas a este régimen especial.”. En consecuencia, en el caso de que el local arrendado hubiera sido utilizado por el consultante arrendatario, exclusivamente, en el desarrollo de la actividad sometida al régimen especial del recargo de equivalencia, habría que entender que los derechos inherentes al contrato de arrendamiento de los que es titular el consultante arrendatario han sido exclusivamente utilizados en dicha actividad, de manera que su cesión o transmisión o renuncia mediante contraprestación pese a estar sujeta y no exenta del Impuesto sobre el Valor Añadido no obliga al arrendatario ni a la liquidación ni al pago de dicho tributo a la Hacienda Pública. Sí que debería efectuar esta liquidación y proceder a su pago a la Hacienda Pública en el caso de que los citados derechos inherentes al arrendamiento no hubieran estado exclusivamente afectados a la actividad sometida al régimen especial del recargo de equivalencia, como ocurriría en el caso de que el local arrendado se hubiera afectado a varias actividades y alguna de ellas no hubiese estado sometida a dicho régimen especial. 4.- En consecuencia, este Centro Directivo le informa lo siguiente: Está sujeta y no exenta del Impuesto sobre el Valor Añadido la renuncia mediante precio que de los derechos inherentes a un contrato de arrendamiento efectúa el arrendatario consultante. El consultante deberá repercutir el citado tributo sobre el importe total de la contraprestación que recibe por dicha prestación de servicios. En el caso de que los citados derechos hubieran estado exclusivamente afectados a una actividad desarrollada por el arrendatario consultante sometida al régimen especial del recargo de equivalencia, el consultante no estará obligado a efectuar la liquidación y pago a la Hacienda Pública del Impuesto correspondiente que repercuta por la renuncia de los derechos mencionados, de acuerdo con el citado artículo 154.Dos de la Ley 37/1992. 5.- Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.